La opinión del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.
LA LLAMADA DE LA TRIBU
La diferencia entre La llamada de la tribu y otros libros
como El pez en el agua es que aquí el protagonismo no lo tienen las vivencias
del autor, sino las lecturas que moldearon su forma de pensar y de ver el mundo
en los últimos cincuenta años. En Nobel peruano ha hecho una cartografía de los
pensadores liberales que le ayudaron a desarrollar un nuevo cuerpo de ideas
después del gran trauma ideológico que supuso, por un lado, el desencanto con
la Revolución Cubana y, por otro, el distanciamiento de las ideas de Jean-Paul
Sartre, el autor que más lo había inspirado en su juventud.
Los autores que analiza son Adam Smith, José Ortega y
Gasset, Friedrich Hayek, Karl Popper, Raymond Aron, Isaiah Berlin,
Jean-François Revel, quienes le fueron de enorme ayuda durante aquellos años de
desazón, mostrándole otra tradición de pensamiento que privilegiaba al
individuo frente a la tribu, la nación, la clase o el partido, y que defendía
la libertad de expresión como valor fundamental para el ejercicio de la
democracia.
Tanto para
evolucionistas como para funcionalistas, la tribu es un grupo social con una
organización preestatal, basada en la agrupación de numerosas familias. Para
los evolucionistas, estamos ante uno de los cuatro estadios esenciales que
marcan la evolución de la sociedad: banda, tribu, jefatura y Estado, donde la
relación con el territorio (inexistente, con respecto a las bandas y tribus),
necesaria por lo que hace para entender a la jefatura y al Estado es clave por
categorizarlas. El funcionalismo considera que la existencia o no de una
asociación territorio/grupo social no es el hecho determinante, sino que se
basa en si el orden social está fundado en un poder centralizado y existe
segmentación social (jefatura y Estado) o el poder no está centralizado y no
existe segmentación social (banda y tribu).
La colaboración entre
miembros en la tribu, por encima de sexos y de individualidades, es el principal
mensaje que los primero habitantes de la
Tierra nos han legado y con los que nuestros antepasados convivieron: el parto
asistido; la lactancia colectiva; el ciclo reproductor; el cuidado de la prole;
las actividades de aprovisionamiento como el carroñeo, el canibalismo, el
procesado de alimentos y la caza; y la talla de herramientas.
Aunque los pensadores
liberales actuales consideran que esta forma de vivir y evolucionar está
anticuada, que lo individual prima sobre lo colectivo, y que solo desde la individualidad
se puede prosperar y mejorar nuestra forma de vida. Se pretende cuestionar
estereotipos y superar la interpretación tradicional hecha sobre la evolución
humana. La realidad evolutiva es “un éxito colectivo y en el que tribu sostiene
a sus individuos”.
No estoy de acuerdo
que la tribu anula la creatividad o la individualidad, todo lo contrario, la
tribu como forma social es equiparable al equipo como forma de gestión
empresarial.
Esta sobradamente
demostrado que en las empresas el trabajo en equipo es una práctica inherente a
la condición humana. Desde la aparición de las primeras sociedades, el hombre
desarrolló la facultad de asociarse con los integrantes de sus clanes y tribus
para garantizar su supervivencia, atender sus necesidades básicas y mejorar sus
condiciones de vida.
Mucho de aquello aún
permanece en nosotros. Con todo y la personalización que han supuesto las
nuevas tecnologías e Internet, el trabajo en equipo sigue siendo un recurso
para el desarrollo en distintos ámbitos.
En la gestión
empresarial, por ejemplo, es más que una forma de organización. Las empresas
suelen estar integradas por un personal numeroso y variado, lo cual exige
elaborar estrategias de coordinación para la consecución de objetivos
corporativos. De hecho, existe una premisa fundamental sobre el trabajo en
equipo cuando se aplica en el ámbito empresarial: cuantos más integrantes de
una organización se sumen a un objetivo común, mejores serán los resultados.
Muchas empresas no obtienen los resultados esperados justamente porque no
logran convocar a todos los agentes que intervienen en ella. Los proyectos de
transformación se quedan a medio camino y los efectos no sobrepasan una
condición puntual.
Otra cosa es como se
gestione la individualidad o el grupo, el comunismo es totalitario y donde la
tribu es obligada a ser homogénea porque es lo que interesa al grupo dominante.
Lo mismo ocurre con el fascismo liberal pero totalitario donde la tribu no
existe como tal, hay un líder al que nadie se enfrenta ni cuestiona y que
dirige los destinos de los ciudadanos como le viene en gana.
Lo mismo que la
religión, según parece Jesucristo fundo la Iglesia Católica, pero sus
enseñanzas y preceptos se han tergiversado, interpretado, corrompido y
adulterado. Poco tiene que ver el mensaje de Cristo con la Iglesia actual.
En palabras de Mario
Vargas Llosa, cadena ser 15/07/2018 en “A vivir que son dos días” defiende el
liberalismo de Margaret Thatcher. Que será recordada como la dama de hierro
porque, fue amada y rechazada por igual al aplastar a los sindicatos y
privatizar grandes partes de la industria británica, chocar con la Unión
Europea y combatir una guerra para recuperar las Islas Malvinas (Falkland
Islands para los ingleses) de los argentinos.
Algo parecido a lo que
inició Felipe Gonzáles y termino José Mª Aznar, que desmantelaron las empresas
públicas (el INI en época d Franco y en el que estaban las grandes compañías)
energéticas, petrolíferas, mineras, telefónica, aviación y un largo etcétera.
Y eso al parecer nos
ha hecho prosperar, algo que dudo, entre otras cosas porque no sabemos cómo
estaríamos de no haberlo hecho.
Lo que sí sé, es que
ahora los beneficios de esas multinacionales van al bolsillo de agentes
privados y antes iban a las arcas del estado, es decir a todos los españoles.
Pero si estoy de
acuerdo en algo que ha dicho “el liberalismo no es malo en sí mismo, lo que
ocurre es que si es corrupto y no se rechazan el abuso y las malas prácticas lo
convierten en algo malo”.
Yo lo ampliaría más,
tampoco es mala una política de izquierdas no dictatorial, que apoye la
iniciativa privada y el mercado libre, pero que verifique que se cumplen las
reglas del juego evitando monopolios, oligopolios, abusos y malas prácticas.
En definitiva más
importante que una determinada ideología ya sea económica o cultural, es unas
leyes que impidan el abuso y los privilegios.
Una ley no solo para
castigar a los roba gallinas, también a los delincuentes, sean o no poderosos e
influyentes.
Si conseguimos una
leyes justas, el país progresará y como un contertulio dijo de Mario, que es de
derechas de cintura para arriba y de izquierdas de cintura para abajo.
Es curioso que muchas
personas de talante progresista en temas sociales, son conservadores en temas
económicos, y que casualidad normalmente son aquellos que por méritos propios o
por derechos adquiridos son pudientes o acaudalados.
Todos los partidos y
todas las ideologías de corte democrático aceptan la necesidad y la
responsabilidad social de proteger a los más desfavorecidos, los más débiles,
lo que nunca termina de aclararse es como hacerlo.
¿Quién debe ofrecer
los recursos necesarios?:
-
El Estado
-
La
Sociedad Civil
-
O la suma
de ambas.
15-07-2018
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