Noche oscura, el silencio clama
en su lenguaje mudo, de sombra larga,
buscas vida en la distancia, en tus noches
de insomnio de oscura calma, que te envuelve,
que te atrapa, sientes vértigo.
Pensar dormido escapa el alma, a un lugar llamado; ¡nada!
El camino recorrido no es consuelo, es ausencia.
Todo empieza y todo acaba sin darte cuenta, escapas,
nada tiene sentido, la nada te espera para que vuelvas.
Ahora tienes tiempo, te preguntas ¿Cuál es la razón
de vivir sin conocer, ni entender que pasa?
Vengo de la inexistencia, de la ausencia misma,
y he de volver, aunque sin saber para qué.
Los sentimientos, las razones, los pensamientos, las
emociones,
se pierden en el océano infinito de la oscuridad de la
noche,
que hace que me sienta solo y perdido; sin esperanza,
porque entender no entiendo dónde está el alma.
Esa parte imaginaria, de la que todos hablan.
Imaginar después de la vida, que es
¿transito?,¿quimera?,¿inexistencia?
Lugar que no tiene sitio en ninguna parte, que es
imposible hacerse una idea,
te aferras a la vida, porque el espíritu rebelde se
asusta, se arropa,
en noches frías de insomnio perenne.
La vida es un regalo, una razón, una entelequia,
es lo mejor que tenemos, lo único que conocemos,
que nos da certeza,
no queremos perderla, porque su ausencia
espanta.
Hacerse a la idea, de no ser nada, de haber vívido
sin entender porque nadie te recuerda,
y la evocación para que sirve,
para que otros hablen de ti, sin tu saberlo,
porque ya no estás, ya no existes, te fuiste.
Dejemos de pensar, solo dormir que es el preludio
del no vivir, de no estar sin haberte ido,
descanse el cuerpo, que se reponga,
y de su fuerza saques el coraje, de seguir viviendo.
11-04-2019