La mirada pérdida,
En esquinas del
pensamiento,
Sin poder remediar las
dudas,
Que muestran los
acontecimientos.
Todo tu mundo en un
minuto, perdido.
Asimilar los mensajes recibidos,
en tus sentidos,
Y ver la fragilidad
del alma, que embarga,
Atenaza, ahoga y ataca
la alegría,
Que solo por vivir contigo, te salva.
Es parte de la vida
misma,
No dejar que de paz te
llenes,
Que al parecer
necesitas
Acontecimientos que te
envenenen.
Así de antídoto, la
alegría,
Que la ilusión por la
vida,
Libre esta batalla.
Y salir triunfando
cada día,
Por que tu fuerza es
tu alegría,
Y las ganas de vivir
que tienes,
Hacen del amor ¡orgías!.
De vida de paz y
esperanza,
Soñando con ese mundo; iluso,
Que la zozobra
acabará. . .
Algún día.
Para que pensar,
Mirando sin ver a
nadie,
Un paisaje infinito,
De luz, cielo y tierra.
No sabes en ese
momento,
No tienes ese sentido,
Aislado solo sin nada,
Que un solo recuerdo
mueve,
Y vuelves de ningún
sitio,
Del que unos minutos
te fuiste,
Donde no estuviste en
vida,
Donde un segundo es la
nada,
Y vuelves aún más
inquieto,
Sin haber aprendido
nada.
Como cuando del sueño
vuelves,
Y la vida te aparece,
Y abres los ojos y
miras,
Y ves que sigues con
vida,
Y la calma te envuelve,
Empiezas a sentir el
día,
Y los sentimientos
despiertan,
Con el trinar de los
pájaros
Que en la ventana
viven.
Y dices mirando al ser
amado,
Que te abandono unas
horas,
Las que el otro no
duerme,
Y te acercas y le das
un beso,
Y entonces al fin
tranquilo,
Suspiras y sabes que
es cierto,
“Que merece la pena
vivir
al menos esos
momentos”
Que eso es ser feliz
¡sentir que vives por
dentro!.