Empezar un poema
Es fácil empezar un poema,
El problema es saber cómo terminarlo,
Las palabras son herramientas,
Los sentimientos la habilidad para utilizarlas.
Nunca se me dio bien arreglar cosas,
Con las herramientas nunca fui habilidoso,
Aunque en mi taller estaban todas.
Lo mismo me pasa con la poesía,
Que aunque intento volar alto
Hasta el lugar dónde está el duende,
Me pierdo intentando llegar a las alturas
Enredado en la tela de araña de mi mente.
Nunca las alas de mi imaginación
Llegaron a ese lugar donde dónde la fantasía es libre,
Dónde se esconde ese poema tan profundo y poderoso
Para abrir tu mente y lanzarte a un mundo de quimeras.
A una cumbre tan elevada, tan libre, como utópica,
Dónde los versos de puro sentimiento, se funden,
Se hacen libres de prejuicios y tinieblas,
Liberan tu alma y se enredan para siempre.
Y la inspiración se hace tuya,
Olvidas las limitaciones de tu espíritu
De las verdades a medias,
Cargada la espalda de esperanzas, sueños y alucinaciones
Que dan luz a tu alma, y la ensalzan,
Y cómo la miel en los labios que endulza mis palabras,
Encuentro por fin una frase que llena mis sueños
Que me envía al mundo de la esperanza
De que quizás algún día
Consigue enlazar las palabras,
Y convertir mi poesía en tesoro
En ansia libertaria,
En esa creación literaria,
Que todos buscan y que nadie encuentra.

