miércoles, 24 de junio de 2015

La mirada pérdida,
En esquinas del pensamiento,
Sin poder remediar las dudas,
Que muestran los acontecimientos.

Todo tu mundo en un minuto, perdido.
Asimilar los mensajes recibidos, en tus sentidos,
Y ver la fragilidad del alma, que embarga,
Atenaza, ahoga y ataca la alegría,
Que solo por vivir contigo, te salva.

Es parte de la vida misma,
No dejar que de paz te llenes,
Que al parecer necesitas
Acontecimientos que te envenenen.

Así de antídoto, la alegría,
Que la ilusión por la vida,
Libre esta batalla.

Y salir triunfando cada día,
Por que tu fuerza es tu alegría,
Y las ganas de vivir que tienes,
Hacen del amor ¡orgías!.

De vida de paz y esperanza,
Soñando con ese mundo; iluso,
Que la zozobra acabará. . .
Algún día.

Para que pensar,
Mirando sin ver a nadie,
Un paisaje infinito,
De luz, cielo y tierra.

No sabes en ese momento,
No tienes ese sentido,
Aislado solo sin nada,

Que un solo recuerdo mueve,
Y vuelves de ningún sitio,
Del que unos minutos te fuiste,

Donde no estuviste en vida,
Donde un segundo es la nada,
Y vuelves aún más inquieto,
Sin haber aprendido nada.

Como cuando del sueño vuelves,
Y la vida te aparece,
Y abres los ojos y miras,

Y ves que sigues con vida,
Y la calma te envuelve,
Empiezas a sentir el día,

Y los sentimientos despiertan,
Con el trinar de los pájaros
Que en la ventana viven.

Y dices mirando al ser amado,
Que te abandono unas horas,
Las que el otro no duerme,

Y te acercas y le das un beso,
Y entonces al fin tranquilo,
Suspiras y sabes que es cierto,

“Que merece la pena vivir
al menos esos momentos”
Que eso es ser feliz
¡sentir que vives por dentro!.


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