El Camino
Tenía dieciséis años cuando
la conocí, cincuenta y seis años después seguimos el camino juntos.
Era aquella una época en la
que la vida es cómo un sendero que hay que recorrer y en el que en la mayoría
de los casos, (desde luego el mío) es no saber a dónde te conduce, tu destino
está en manos de la providencia.
Estudias más o menos, sabes
que tendrás que trabajar, tener un oficio, dedicarte a algo que te permita
mantener un cierto estatus, un determinado tipo de vida. No se trata de
conformarte eso es algo que a veces la vida te obliga a aceptar aunque no con
dieciséis años, tampoco tienes prisa por tomar decisiones transcendentes, lo
que necesitas a esa edad es ilusión, ganas de vivir, de aprender, de dejarte
llevar, de divertirte. Todo lo demás ya vendrá tendrás tiempo de sobra para
pensar en el futuro, algo que suelen hacer los padres por ti cuando eres
adolescente.
Mis recuerdos sesgados
seguramente por el paso del tiempo, me trasladan a una época en la que mi
personalidad no estaba ni mucho menos formada, mi carácter sin embargo si lo
estaba, sabía lo que me gustaba y lo que no, y aunque en aquellos años era bastante
callado, o mejor dicho no era el típico charlatán divertido que hablaba de todo
sin remedio y sin contención, tampoco el aburrido y silencioso que solo sonreía
y escuchaba, ni el acomplejado que nos seguía sin disimulo, tampoco era el
típico guaperas o macarra normalmente líder del grupo de amigos. Mi forma de
ser estaba equidistante del aburrido y
el charlatán. Hablaba cuando era preciso y escuchaba con más o menos atención
dependiendo de qué se dijera o sobre qué tema se trataba.
También a esa edad las
relaciones con las chicas, los acercamientos, el deseo carnal que en aquella época
estaba constreñido por una nefasta e inexistente formación sexual, impedían que
el natural interés hormonal y la adrenalina que te mantiene en un estado
de excitación casi permanente, pudiera ser capaz de saltar una barrera
cultural y educacional castrante, hasta el punto de sentir “el pecado” y la
“deshonra” como una cerradura que impedía abrir la mente y satisfacer la
curiosidad y la necesaria evolución de la sexualidad, parte ineludible e integrante
de la personalidad para tener un equilibrio emocional sano y saludable.
Esa herencia cultural
católico apostólica “de que todo era pecado” hizo mucho daño a los hombres y
mujeres que nacimos en las décadas de los 40 y 50, que impidió tener una vida
sexual plena y sana durante muchos años, hasta que la apertura de los años
70 a nuevos paradigma, poco a poco
fueron normalizando en parte una situación tan funesta. Aunque para algunos los
años perdidos fueran irremplazables.
Las relaciones sexuales en
aquellos años eran casi inexistentes, tan solo se permitía “desahogarse”
masturbándose, (aunque era pecado y te podías quedar ciego) con prostitutas o
chicas de mala vida.
Se consideraban así estas
últimas, por razones tan poco racionales como haber roto relaciones con su
novio, daba igual de quién fuera la culpa, siempre era la chica la que lastraba
una injusta fama de disoluta tras lo cual se aceptaba por buena parte de la
sociedad que estaba mancillada y por tanto no podía aspirar a un nuevo novio,
ya que el estigma la perseguía, al menos en el barrio en el que vivía y por
supuesto en el círculo de amigos.
Era tal la carga cultural o
mejor la incultura que arrastrábamos que incluso en muchas ocasiones la propia
chica se consideraba así, y perdía la esperanza de formar una familia, de ser
digna y buscaba cualquier relación, normalmente con algún desalmado que abusaba
de ella de manera permanente. Por suerte estos casos eran mínimos, cómo también
lo era que tus padres te echaran de casa por quedar embarazada, no importaba
cómo había sucedido se consideraba que habías “deshonrado” a la familia y
tenías que irte.
Los hombres siempre salían
indemnes de estas situaciones, aunque había casos dónde estos asumían su
responsabilidad y se casaban con la chica. Normalmente estos matrimonios
duraban poco ya que eran fruto del deseo, ardor y la pasión de un momento,
bagaje insuficiente para una vida en común, pero al menos ambos podían rehacer
su vida y sus hijos tener a sus padres aunque separados, sin estigmas.
En aquella época apenas había
violaciones, mejor dicho no había denuncias, ahora la situación ha cambiado y
aunque aún estamos muy lejos de resolver el problema, cada hay más condenas por
abuso y violación, tampoco “había abusos sexuales por profesores, maestros,
entrenadores y por supuesto en la cúspide, los curas”. Los que te decían que
era pecado masturbarte pero no masturbarles.
Claro que esto que acabo de
escribir no se lo cree nadie, simplemente que como ocurre aún en muchos países,
el abuso y la violación no se consideran delitos y casi siempre se oculta. Otra
vez la religión, la vergüenza o la deshonra lastran la verdad al no denunciar
una forma de actuar degradante y humillante que bloquea durante muchos años una
evolución emocional normal en la persona que lo sufre.
Había piscinas para hombres y
otras para mujeres, los preservativos se compraban en el rastro o una tienda
clandestina, en las farmacias te podías encontrar que no te los vendieran por
inmorales.
Una época gris y oscura donde
todo estaba prohibido para los pobres, los trabajadores, y la clase media, no
así para los ricos y poderosos que como siempre, abusaban de manera
incontrolada de los privilegios que el Régimen
les había otorgado.
Es cierto que en los años 60
fue de avance de los jóvenes y de la mujer en el Primer Mundo; de los derechos
de los negros en los Estados Unidos; de la independencia de África, de la
guerrilla de liberación en América Latina y de la puesta al día de la Iglesia
Católica Romana.
La mujer había entrado de
lleno al mercado laboral, pero las obligaciones domésticas recaían y aún recaen
casi exclusivamente sobre ella, y contra ella se dirigían los dardos de
prejuicios ancestrales. Se daba por hecho que la única vía para que la mujer
alcance la felicidad y la estabilidad era mediante el matrimonio
Esto empezó a cambiar en esta
década gracias a múltiples factores: la juventud de los Kennedy; el éxito de
los Beatles, admirados no sólo por los jóvenes sino también por los adultos
refinados, la sublevación de los universitarios contra la guerra de Vietnam; el
cuestionamiento al sistema educativo por los jóvenes europeos; el pensamiento y
la capacidad organizativa de mujeres. La mística femenina; y los hippies con su
libertad sexual, su comunitarismo y rechazo a lo establecido. En general,
surgió una nueva sensibilidad sobre el amor, el sexo, la familia y los valores.
El movimiento gay dio su grito de independencia después de una intervención de
la policía neoyorquina en un bar de lesbianas y homosexuales, juntaron fuerzas
con el Poder Negro y las Mujeres Liberadas, organizando marchas de protesta. El
eco de estos reclamos fue escuchado en Europa Occidental, donde la
homosexualidad fue despenalizada.
Todo estos avances llegaron a
España mucho tiempo después, como “reserva espiritual” de Europa que éramos,
debíamos hacer frente a unas costumbres liberales carentes de valores
espirituales. Aquí seguíamos en el ostracismo más radical impidiendo disfrutar
de los avances que en otros países se habían conseguido, al amparo de un
régimen dictatorial apoyado y avalado por la Iglesia, el Ejército y las grandes
compañías que en aquel momento eran públicas o semipúblicas y que daban el
poder económico a los afines al Régimen a través de un organismo estatal el INI
(Instituto Nacional de Industria).
No obstante como ocurre en la
actualidad en países carentes de las libertades más básicas, las personas y en
especial los jóvenes encuentran razones para para vivir, seguir adelante,
buscar alternativas, construir familias y luchar por la dignidad y la libertad,
algo que solo la muerte es capaz de detener, ni la guerra, ni el hambre, ni la
pasividad del resto del mundo impide que un rayo de luz alumbre a esas
personas.
La España que relato no es
semejante a lo que se vive en estos momentos en algunos países de América y
África especialmente, al menos en cuanto al riesgo de muerte o de pasar hambre.
Sin embargo otros aspectos como la libertad de pensamiento, de movimiento, la
libertad sexual, la justicia, o la igualdad de oportunidades, sí que se parece
mucho a la de los países que eufemísticamente llamamos tercermundistas.
No trato amigo lector de
hacer aquí un repaso histórico, pretendo solamente que aquellos que habéis
nacido a partir de los 70 y que por tanto no habéis vivido un período tan
oscuro y frustrante, os hagáis una idea de las dificultades que tuvimos para
tener una vida emocional equilibrada especialmente en el terreno de la
sexualidad, muy importante por otro lado para mantener un equilibrio sentimental
saludable -como ya he mencionado anteriormente-.
No quiero decir que no
tuviéramos también algunas ventajas los jóvenes de aquel tiempo si nos comparamos
con los adolescentes de hoy en día, estábamos a salvo por ejemplo, del juego
que estaba prohibido, de las drogas casi inexistentes y el alcohol que no se consumía ni tanto ni a
tan temprana edad. Pocas ventajas más hay que añadir a las expuestas al menos
yo no las recuerdo.
Pensar, siempre ha sido un
delito perseguido si es libre, independiente o en contra del poder establecido,
se permite pensar siempre y cuando no se enfrente a las costumbres, la
tradición o los hábitos inalterables desde hace muchos años.
Es posible que cazar sea un
deporte a veces quizás incluso beneficioso, sin depredadores naturales los
conejos, liebres, ciervos, gacelas y otras especies terminarían arruinando el
campo y las cosechas por superpoblación.
Sin embargo la muerte de un
ser vivo debería limitarse a la alimentación, matar para comer es natural
incluso necesario, es el orden natural de las coas. Sin embargo matar por
placer, para conseguir un trofeo me parece inmoral, indigno. Aunque no tengo
nada en contra de los cazadores o quizás sí, demuestran ser agresivos,
impasibles e indiferentes al dolor.
Cuando veo la cabeza de un
Toro o de un Ciervo colgado en la pared, no siento envidia, ni indiferencia, no
apruebo que alguien se sienta orgulloso por matar, es cruel.
Lo mismo me ocurre con las
corridas de toros, la única virtud que tienen
además del arte-espectáculo que no voy a valorar ni criticar, es que es
el único motivo por el que aún persiste el toro de lidia. Una raza poderosa y noble
que no debería desaparecer si al final como espero las corridas se suprimen, o
se cambian sin que se mate al toro. Eso quiere decir que aunque estoy en
contra, respeto la voluntad popular.
Pero baste recordar que
cuando se suspendieron en el siglo XIX las ejecuciones en la vía pública, la
gente se sublevó, porque les privaban de un espectáculo, así de crueles somos
los seres humanos.
Recorrer el pasado es un
ejercicio que nunca se me ha dado muy bien, no por nada en particular,
simplemente me gusta el presente y el futuro, que en mi caso y por la edad que
tengo es limitado en el tiempo.
Ya no hago planes de futuro
ni pretendo conseguir metas, simplemente vivo, miro, pienso y disfruto cuando
puedo. No tener que pensar en el mañana salvo para la pensión, que los gurús
económicos liberales adscritos a las entidades financieras y pagados por estás
no hacen más que insistir que no son sostenibles.
Sí son sostenibles las obras
de infraestructuras, la casa real, el ejército bastante más numeroso de lo necesario en un país que poco puede hacer
en un mundo donde la guerra es cosa de media docena de naciones, o salvar la
banca, o derrochar el erario público en obras de infraestructuras totalmente inútiles,
o salvar las autopistas privadas con dinero público, o la inmensa cantidad de
dinero en paraísos fiscales. Los españoles ocultan 140.000 millones en
territorios opacos al fisco, según denuncia Gestha. En los Paradise Papers
aparecen, por el momento, los nombres de 600 ciudadanos del Estado. Y el
importe de la corrupción como veremos más adelante supera los 123.000 millones
Algo que también debe
desaparecer son los privilegios de la Clase Política, la Casa Real y la Iglesia,
y estos son algunos:
Revisión de la escala
salarial y los complementos de los cargos políticos, incluidos los
ayuntamientos, adaptándolos a la situación actual y ajustándolos a la
legislación laboral general.
Supresión de indemnizaciones
por cese de la actividad, y equiparación de las pensiones a la del resto de
ciudadanos (finiquitos a fin de contrato y sistema de pensiones y desempleo
igual que el del resto de ciudadanos)
Supresión inmediata de
sueldos y pensiones vitalicios a cargos políticos.
Que para tener el 100% de
pensión tengan que cotizar igual que el resto de ciudadanos.
Revisión del sistema de
dietas y alojamiento para diputados y otros cargos políticos. Ajuste real a las
necesidades y recursos de cada caso.
Transparencia patrimonial de
cargos políticos. (Antes, durante y después).
Reducción de cargos políticos
en un 50%. Y que los que queden puedan demostrar la debida experiencia,
conocimiento y formación para ejercer el cargo. Eliminación de los senadores.
Supresión de coches oficiales
y austeridad en disponibilidad y utilización de recursos, materiales y equipos.
Coherencia de gobierno con
cumplimiento y ejecución del programa electoral. Si se es incapaz de cumplir y
ejecutar el programa electoral, convocatoria inmediata de elecciones y
penalización a los responsables políticos.
En caso de políticos
imputados a casos de corrupción, destitución inmediata. Y si se demuestra
desviación de fondos, lucro o mal uso y malversación, retorno de los fondos con
intereses a las arcas del Estado.
Eliminación de los cargos de
confianza y de libre designación, prohibición de adjudicación de cargos
políticos o de responsabilidad a familiares de políticos electos.
Por supuesto existen más
privilegios.
Tampoco está demás revisar
los casos de corrupción en España, que según la web.casos-aislados.com son los
siguientes:
Coste total estimado: 123.503.540.826
€
Estadísticas de la Corrupción en España
A este instante, en la base de datos hay un total
de 588 casos de corrupción y 8202 implicados.
|
Lugar
|
El coste por
Millones de euros
|
|
Nacional
|
62,049
|
|
Comunidad de Madrid
|
44,776
|
|
Andalucía
|
4,086
|
|
Comunidad Valenciana
|
3,830
|
|
Galicia
|
3,158
|
|
Cataluña
|
2,729
|
|
Región de Murcia
|
979
|
|
Castilla y León
|
770
|
|
Baleares
|
316
|
|
Asturias
|
221
|
|
Aragón
|
173
|
|
Castilla La Mancha
|
136
|
|
País Vasco
|
132
|
|
Canarias
|
120
|
|
Cantabria
|
13
|
|
Melilla
|
5
|
|
Navarra
|
1
|
|
Extremadura
|
1
|
|
La Rioja
|
0
|
|
Ceuta
|
0
|
|
Partido
|
El coste por
Millones de euros
|
|
Cajas de Ahorros
|
59,083
|
|
PP
|
48,427
|
|
UCOR
|
2,600
|
|
PP-PSOE
|
1,938
|
|
CDC
|
1,905
|
|
PSOE
|
1,106
|
|
GIL
|
284
|
|
Empresas Públicas
|
255
|
|
PNV
|
128
|
|
Sindicatos
|
103
|
|
PAL
|
100
|
|
UM
|
60
|
|
CC
|
55
|
|
PSC-UDC
|
40
|
|
PIL
|
40
|
|
PAR
|
16
|
|
PRC
|
11
|
|
CiU
|
10
|
|
PA
|
9
|
|
ERC-ICV-PSC
|
3
|
|
IU
|
2
|
|
Vox
|
0
|
|
PSC
|
0
|
|
BNG
|
0
|
|
UDC
|
0
|
|
PNL
|
0
|
|
Asociaciones y Fundaciones
|
0
|
|
Comparativa
con los Presupuestos Generales 2016
|
en Millones
de euros
|
|
Corrupción
|
123 504
|
|
Pensiones
|
135 445
|
|
Deuda Pública
|
33 490
|
|
Desempleo y Fomento del empleo
|
25 034
|
|
Sanidad
|
4 000
|
|
Educación
|
2 252
|
|
Justicia
|
1 602
|
|
Cultura
|
786
|
Supongo que algunas personas
pensarán que estos datos son exagerados aunque no lo son, nos sirve para darnos
cuenta del uso fraudulento que políticos y grandes empresarios hacen con el
dinero de todos los españoles que usan y utilizan como si fuera propio.
Y este es mi país, dónde los
ciudadanos votan a un partido no por sus propuestas programáticas, no porque
aseguren que van a mejorar la vida de TODOS los ciudadanos, no la de unos
pocos. La gente vota por la independencia como si eso les fuera a resolver los
problemas cotidianos que son los que verdaderamente afectan a nuestra vida, o
con lo contrario, España grande y unida que es la cara de la otra moneda.
Mientras votemos por la pasión más
visceral y no con el razonamiento, sentido común y la lógica más cerebral, este
país es un paraíso para los ricos y poderosos, que crecen en la misma
proporción que el número de pobres.
Pero volvamos al presente,
ahora he aprendido que la vida es mucho más corta de lo que pensaba cuando
tenía 40 años, parecíame entonces que tenía tiempo de sobra, que podía hacer
planes de futuro permanentes, quedaba tiempo.
Aunque no muy a menudo a
veces mi mente se escapa y recuerdo partes del pasado, son como flases que me
trasladan a tiempos ya vividos, se presentan en mi cerebro como fotografías
cubiertas con un traslucido velo que impide que el recuerdo llegue con total
nitidez.
Ya sé que hay muchas personas
que les gusta revivir el pasado y que lo recuerdan muy bien, quizás les sirve
para justificar una trise, dolorida y decepcionante realidad vívida, como
reproche para arrojar a otros.
Pero todos tenemos razones
para sentirnos decepcionados, por haber callado cuando deberíamos hablar, por
haber permitido que nos hirieran, por miedo o por cualquier razón que al día de
hoy nos parece inexplicable. Lo cierto es que el pasado no ayuda a vivir el
presente, al contrario (vivir en el pasado) puede que te impida alcanzar el
grado de positividad necesaria para que él ahora sea feliz, sin rencor la vida
es más placentera y feliz.
Siempre he luchado por ganar
y siempre me he visto perdiendo, nunca supe la verdad; que perdiendo se gana.
No se trata de correr para llegar, se trata de llegar aunque no corras. Se
trata de saber de qué vas, no ir sin saber a qué.
Empecé desde abajo sin tener
nada aunque lo tenía todo, sin pensar en nada y pensando en todo, la vida es
fuerte, es dura, es hermosa y llena de contrariedades, por eso al buscar te
pierdes, te encuentras cuando no puedes descubrir lo que buscabas.
He creado mi mundo desde que
era niño, ahora es distinto no tengo mundo porque mi mundo ha desaparecido o viene
conmigo.
Aprendí a callar cuando no
debía, y ahora que hablo debería callar. No sabía nada, todo lo tuve que
aprender, la vida es una ironía, una mentira palpable que te empuja, y sino
andas listo te arrastra.
No hay compasión en el amor,
lo tienes que dar todo o sino no tienes nada, te piden que te entregues, que
quieras, que respetes, que seas el Paul Newman de sus sueños, a cambio si te
portas bien te recompensan.
He tenido que aprender de mis
errores hasta conseguir un doctorado, me he equivocado sin saberlo y sabiendo
también he errado, no siempre entendí lo que pasaba, tan torpe que no supe
reaccionar y salvar lo que mi conciencia invulnerable me avisaba.
Mi mayor error a pesar de mis
razones es haber sido frio cuando calor necesitaba, enzarzarme en discusiones
cuando no lo pedías, echarte en cara lo que en cara me achacabas, lanzabas
dardos que me dañaban, y lo peor de todo es que no hubo cama que nos
solucionara.
Pero también buenos
recuerdos, paseos idílicos con nuestros hijos, noches de luna que con su luz
iluminaba nuestras miradas. Tantos momentos hermosos que podría escribir la
enciclopedia de la vida.
Nunca he querido plantarle
cara al pasado porque no sirve para nada, los reproches y alabanzas vencidas,
no consuelan, no son el ungüento para las heridas, no arreglan nada.
El presente es mi futuro
porque del segundo no queda casi nada, pero no importa estoy aquí, aún
ilusionado y siento con mucha fuerza la llama que me abrasa, que quema mis
entrañas, y te siento tan viva y tan fuerte cómo cuando la energía nos
devastaba.
Pero hay algo que me
apesadumbra que me hace sentir mal, que me frustra. No saber callar, ser un
bocazas, no sé porque todo lo grito todo me altera y en especial si tiene que
ver contigo.
Tú eres el principio y el
final de mi alegato, de mi historia, de mi vida, has ganado la batalla, eres el
beso inacabado, el poema desgarrado, la sonrisa que ilumina, la mirada que
arrebata.
Siento que todas las batallas
en las que no estabas presente son mentiras despiadadas, sombras que tapan
luces, el tiempo y la mirada perdida.
Mi vida es tan sencilla que
resulta complicada, solo he buscado tres cosas de dos ya no me acuerdo pero si
de la tercera, al amor que me has regalado, bueno regalado no, que me ha
costado.
Eres tan etérea cómo un árbol
y tan pesada como un beso, eres la contradicción hecha persona y yo el cabezón
descalabrado, pero dos cosas nos unen la sinceridad es una de ellas la otra
bien lo sabes.
Lo bueno de estas líneas que
escribo es que no tienen pies ni cabeza, no tienen rigor ni una trama, ni una
razón, solo son pensamientos que me vienen a la cabeza.
Me gusta escribir sin pensar,
dejando que sean mis dedos quienes pongan las palabras, y mi mente se trastoque
y no piense en valores o en intrigas ordenadas, solo escribir sin censuras, que
es cómo escribo ahora, no sé lo que digo, pero digo lo que siento y siento
cuanto escribo.
Quiero saber dónde voy, a
donde me llevan los pasos convertidos en palabras. Aquí estoy cubriendo páginas
blancas con pensamientos alocados, delirantes e incluso disparatados.
Tener 72 años debería hacerte
sentir “algo” trascendental, además de diferente, no es así todo sigue igual,
el viento que silva en mi ventana, las ramas de los árboles que se mueven y los
pájaros que se ríen al escuchar estas palabras al salir de mi cerebro.
Que hay tras de mí, sino una
sombra sin pasado y delante de mí no lo sé, no veo nada, sentir si siento pero ahora,
en cada momento.
Tantos años soñando con
seguir juntos y amarnos, llegar a olimpos imaginarios dónde todo sea paz y amor
del bueno, y la calma el alimento.
He vivido para amar a la
vida, a mi mujer a mis hijos. He amado las mañanas al despertar con las ansias
aún dormidas, cuando me acuesto en las largas noches de insomnio, mucho mejor
cuando me duermo.
Tengo esa edad que debería
ser una meta conseguida, sentir que algo grande me acompaña, que he terminado
la carrera, que mi mujer, que mis hijos, que el mundo me valoran.
Muchas veces, en mi lucha, el
arma que me salvaba era tu amor que estaba lejos solo por mí culpa, porque no
sabía que el mundo es cruel en demasía, que los avatares te tumban, que las
luchas se ocultan, y quizás me escuchaste decir “Me atrevo con todo”
aparentando seguridad cuando en realidad quería decir, “Tengo miedo Maribel”.
El largo camino recorrido ha
sido fructífero en afectos y pasiones, nada me ha dado igual a todo me he
enfrentado, sin saber que en realidad a mí mismo combatía.
En más de una ocasión no supe
ver al enemigo que a mi vida se acercaba, que buscaba hacerme daño, por
cualquier nadería, no importaba el motivo, me enfangaba. Así tuve que aprender
de mis infantiles errores a convertirme en hombre singular, diferente a la
mayoría, que solo quería encontrar un camino seguro para la caravana de la
vida.
Una vez dije que no había
sido el mejor padre y que no podía esperar que ellos fueran los mejores hijos.
Quizás una vez más no se entendió la ironía de la frase, seguramente culpa mía como
tantas veces.
Pero lo cierto es que junto
con mi mujer son mi mayor orgullo, porque tienen valores heredados, son nobles,
trabajadores, independientes y valientes, y eso es una gran satisfacción para
un padre huérfano de reglas y directrices, que he querido suplir con amor la
falta de una pauta más apropiada.
También intente en un momento
dado marcharme, irme por la puerta de atrás, dejar que me echaras de menos,
pero era un juego de valientes, el resultado pudiera haber sido perderte, y eso
no lo podía aceptar, porque nací para estar contigo, para quererte.
Recuperamos el sueño de vivir
y juntos amarnos nuevamente, sin
habernos ido ninguno, y aun estando muy lejos en la mente, encontramos el
camino, soportamos el destino, nos unimos en el esfuerzo de ser otra vez
amantes ahora que habíamos aprendido.
Así ha sido mi vida como una
carretera estrecha llena de baches y piedras, larga, difícil y apasionante por
saber a donde lleva.
Las dificultades no son nunca
nuevas, las certezas sí lo son y esa es la grandeza, vivir cada día sin miedo,
sin saber a dónde vas, solo con la seguridad de que agarrado a tu mano, no me
importa, ni cuando, ni cómo ni a donde vamos a llegar, porque en esa estrechada
mano y en tu mirada está el destino que busco y lo demás no me importa.
Quiero hablar del camino de
mi vida, de las etapas quemadas, de las coas que hemos hecho de y las que ya no
queda nada.
La vida es una estúpida
engreída y desmemoriada, consiente que las personas nos volvamos gilipollas sin
apenas darnos cuenta. Luchamos por conseguir cosas, por tenerla más grande o
por una tetas más gordas.
Basamos la felicidad en
tener, cuando deberíamos pensar en ser. Cuando escribo estas letras me siento
renacer, no necesito nada, una mesa, un ordenador y unas hojas, con eso creo un
mundo completo, siento alegrar el ánimo y salir de mi cabeza lo que mis dedos
hablan escribiendo hoja tras hoja, sin saber que habrá en la siguiente, es mi
aventura, mi satisfacción onírica,
Mientras escribo me olvido de
todo y cuando cansado lo dejo, me levanto de la silla, y me acerco a donde
estás te miro mientras coses, o ves la TV, o planchas, o estas en la cocina. Da
igual la distancia, los metros cuadrados de cada estancia, que sea un palacio o
una casa, estamos los dos y no necesitamos a nadie. Nos entendemos con una sola
mirada y entonces, en ese preciso momento siento que no me falta nada.
Quería hablar de mi vida,
hacer un recorrido por todo lo que me ha pasado, las cosas buenas y malas, las
tristezas y alegrías, los llantos y las risas, los momento más tensos cuando
algo malo nos pasaba.
Cómo mi mundo que se derrumba
y mi cerebro se bloquea se obstruye, y un terror sin nombre se apodera, ya no
soy yo, cada vez lo soy menos, solo soy la imagen extraviada de alguien que fue
una vez y que dejo de existir en algún momento en algún recodo, en alguna curva
del camino que me ha llevado hasta aquí.
Maribel que cree que lo sabe
todo sobre sobre el amor y que se ha cansado de regalarlo, que ha buscado y
entregado gran cantidad, y se ha cansado, ahora ella espera que le devuelvan la
mitad de los que ha dado, que mis brazos sean su casa y mis besos su hogar.
Dice que tiene corazón de hielo, porque se ha cansado de dar, que espera
recibir el premio.
Su hielo se derrite no con
fuego, sino con una palabra sincera, con mirarla de verdad, que ella vea en tus
ojos lo que ella siente al mirar.
Y de repente, sin razón
aparente te regala una sonrisa, una palabra encendida y un sentido ven aquí.
Porque ella es así, un sinsentido perpetúo, una explosión de verdad, un fuego
que no cesa y un perder la cabeza cuando adivina la verdad.
No se conforma con las
flores, ella quiere un jardín, no le convencen las excusas, porque sabe que lo
importante son los hechos y el amor bebido a besos.
Está cansada de despedidas,
de amigos en la estacada, de aquellos que no han sabido reconocer el cariño que
les da. Pero lo que quizás no sepa es que yo llevo tras ella desde el primer
beso que le di.
En fin, la vida es para unos
conseguir metas, para otros observar, otros quieren ser protagonistas, otros se
dejan llevar, nadie quiere ser quién es por eso buscan referentes, un actor de moda, una cantante, un
futbolista, da igual el caso es que no saben que esos a los que tanto admiran,
son tan patéticos como ellos, parece que
lo tienen todo, algunos lo creen de verdad, pero son simplemente las modas que
nos imponen para manipularnos mejor.
Alguien que no busca nada,
que es feliz con su vida, que no tiene metas, que simplemente trabaja para
tener lo necesario y se conforma y tiene tiempo para perder sin que perder sea
no hacer nada, sino hacer lo que otros no hacen, tiempo para pensar, para
escuchar, para ver, para soñar, sin que el éxito que tantos ansían, sea para él
necesidad.
La necesidad es ser uno
mismo, mirarse en el espejo del destino y gustarte lo que ves. A alguien así
que mira de verdad que es bondadoso, honrado y le gusta ayudar no se le puede
manipular, no hay dinero para comprar ni promesas para tentar, es libre porque
no le debe nada a los demás.
Ya sé que lo que digo es una
utopía, que es muy improbable que suceda o que se considera irrealizable. Sin
embargo bajo esa forma de aspiración íntima, ensueño o utopía, el hombre,
simplemente por ser hombre aspira a su plena felicidad; no se debe renunciar a
la utopía de vivir en un mundo se pueda hacer realidad las aspiraciones de
muchas personas.
Quizás algún día podamos
cambiar el paradigma, y convencernos de que la felicidad es algo etéreo,
inmaterial y por tanto no se puede conseguir teniendo cosas, eso solo da
seguridad lo que para muchos es la única forma de entender la felicidad, poder
y dinero esa es la felicidad del que carece de afectos, o no los conoce, o nos
los valora como suficientes.
Bueno dejaremos para los
pensadores y filósofos que debatan y nos enseñen sobre bienestar, felicidad,
comodidad o fortuna y todos las demás definiciones que tienen que ver con la
felicidad tan variada, que cada uno tiene la suya.
Seguiré hablando del pasado
no se sí es realmente el mío o es alterado porque lo bueno o lo malo de los
recuerdos, depende, es que se pueden manipular consciente o inconscientemente,
a veces los recuerdos traicionan, pero si es lo que crees, esa es la verdad.
Porque en el fondo la verdad no existe, o mejor, cada uno tiene su propia
verdad incluso de un mismo hecho.
Nos casamos con apenas 22
años el 24-11-1969, a los 23 ya éramos padres, el 02-11-1970 nació mi primer
hijo, pongo la fecha para que se sepa que nuestro hijo nació fruto de nuestro
amor dentro del matrimonio.
Aunque ahora me parece
estúpido en aquella época era importante, hasta el punto que a nuestro
alrededor se tejió una fábula que decía que nos habíamos casado por dejar
embarazada a Maribel siendo novios, algo en aquel tiempo escandaloso, pero
claro las fechas nos dieron la razón y quizás a alguien le impidió poder decir
algo negativo sobre nosotros. También era importante que se supiera porque no
fue nada fácil llegar virgen al matrimonio, tuvimos emplear mucha fuerza de
voluntad para conseguirlo,
Cómo no teníamos ya entonces
esa costumbre popular arraigada entre las personas tradicionales, algo que
nunca hemos sido, de entre otras cosas visitar la Iglesia, en vez de casarnos
donde nos correspondía en la Iglesia de San Vicente Paul, lo hicimos en Santa
Rita ubicada en un barrio chic de Madrid.
Fue Maribel la que decidió
darme allí el sí quiero, no nos unía ningún vínculo con esa Iglesia, pero era
moderna y recogida, estaba en un buen barrio y le gusto. A mí me daba igual con
tal de hacerla mi mujer y yo su marido, que siempre he defendido la paridad.
Nos contaron que hubo muchos vecinos que fueron a la Iglesia del barrio
esperando vernos allí, sentimos haberles decepcionado.
Ni Maribel ni yo somos
creyentes y menos católicos aunque estemos bautizados, no hemos renegado porque
me da mucha pereza perder el tiempo, así que seguimos bautizados, y por tanto
contamos en las encuestas que hacen para saber el número de católicos de este
país.
Toda la parafernalia religiosa
de la boda nos venía grande, no estábamos interesados y nos parecía una pérdida
de tiempo, pero en aquella época casarte por lo civil estaba mal visto.
Así que tuvimos que escuchar
muchas memeces por parte del cura y algo que me llamo especialmente la atención
el interés perverso por saber los pecados cometidos, especialmente los que
tenían que ver con las relaciones íntimas entre mi novia y yo, algo que le deje claro desde el primer momento que
no le iba a contar, aunque tampoco tenía muchos “pecados”, pues íbamos vírgenes
a nuestra boda.
Sé muy bien que al decir esto
no soy para nada imparcial, pero sinceramente es lo que creo, soy totalmente
honesto si digo que Maribel era la novia o mejor la mujer más bella del mundo.
No solo era y sigue siendo muy guapa, es que además su cara exótica llamaba la
atención. Cuando iba con ella muchos hombres la miraban, algo digamos normal,
pero lo que sorprendía es cómo la miraban otras mujeres, porque estás, al
contrario que los hombres la veían de otra manera, en muchas de ellas se
adivinaba pura envidia.
De la boda podría poner
muchas anécdotas, supongo que cómo todo el mundo, pero solo diré que el día que
nos casamos era un típico día lluvioso del mes de Noviembre del año 1.969 en
Madrid. Fue un día inolvidable porque por fin podíamos vivir juntos algo que
deseábamos con absoluta fruición,
necesitábamos ser libres, queríamos vivir juntos era ya una necesidad.
Estábamos tan seguros de eso
que no teníamos la más mínima duda, cuando veo en las películas parejas que le
dan muchas vueltas a casarse por miedo, solo encuentro una explicación que no
se quieren lo suficiente. Porque por lo que a mí respecta era imprescindible
casarme con ella, lo necesitaba más que cualquier otra cosa en el mundo. Y para
siempre sin la menor duda.
Nuestros primero años fueron
una mezcla de ilusión desbordante y una satisfacción absoluta.
Me case un mes después de mi
incorporación al Banco Español de Crédito, Maribel trabajaba en el Ministerio
de Agricultura desde hacía seis años, así que pensábamos ingenuamente que
podríamos vivir con estabilidad pues ambos teníamos trabajo fijo.
Pronto nuestro inocencia e
ingenuidad en cuanto tenía que ver con la realidad cotidiana en la que en
ningún momento pensamos, nos dio el primer baño de realidad, un portazo que nos
abría la puerta a la verdadera situación que nos esperaba y que tenía poco que
ver con la manera ingenua de ver la vida una pareja de 22 años.
Reconozco que nos casamos sin
un proyecto determinado, sin un análisis previó de lo que nos esperaba y de
cómo enfrentarnos a los retos que la vida nos propone. Tampoco por parte de
nuestros padres tuvimos un consejo realista u oportuno, simplemente nos dejaron
hacer quizás porque ellos tampoco en su momento tuvieron en cuenta o supieron
cómo iban a enfrentarse a la vida, seguramente en aquellos años no existía esa
conciencia, esa educación que te previene o al menos lo intenta, prepararte
para las dificultades que formar una familia conlleva.
Vivir en pareja es un acto de
necesidad biológica, y no necesita de más requisitos, te casas y las
consecuencias ya se verán.
Y así fue, pronto comprendimos
que con nuestros respectivos sueldos apenas llegábamos a fin de mes, además
Maribel decidió dejar el Ministerio para cuidar de nuestro hijo, ni siquiera
nos planteamos que nuevas dificultades tendríamos que superar al contar con un
salario menos. Nuestro hijo era lo primero y ni por un momento paso por la
cabeza de Maribel dejar el niño en una guardería, cómo yo había visto que algún
compañero del banco hacía.
Esa nueva situación me obligo
a esforzarme más, trabajar más y pluriemplearme, hacía horas extraordinarias en
el Banco, llevaba la contabilidad de dos Boutiques que alternaba llevando la
contabilidad de otra empresa que no recuerdo, y además los seguros sociales de
una fábrica de Bolsos en Marqués de Vadillo.
Lógicamente todos estos
cometidos hacían que me fuera a trabajar a las siete de la mañana y volviera a
las nueve de la noche, descansando las
dos horas del almuerzo.
Estábamos comenzando y ningún obstáculo por grande que fuera nos
quitaría la ilusión y las ganas de vivir que ambos teníamos, nuestro amor era
nuestro refugio, el bálsamo que todo lo curaba.
Ver a nuestro hijo crecer y que
pronto tendría una hermana con tan solo dieciocho meses de diferencia, nos
hacía muy felices, nos llenaba de satisfacción y de legítimo orgullo. Ninguno
de los dos teníamos deseo de tener hijos, algo que a priori no nos llamaba la
atención sabiendo además que éramos muy jóvenes y teníamos tiempo de sobra.
La verdad es que no sabíamos
muy bien cómo hacer para no tenerlos, utilizábamos el método Ogino-Knaus un
método natural de control de natalidad que llevábamos a rajatabla y el método
de la temperatura basal por el que se pueden conocer los días fértiles en el
ciclo menstrual de las mujeres, y que me preocupe de apuntar durante tres años,
no sirvieron para nada. Quedarse embaraza era algo sumamente fácil, en seis
años éramos padres de tres hijos más un aborto.
Desgraciadamente no podíamos
utilizar preservativos ni pastillas anti conceptivas, Maribel no lo soportaba
así que no tener hijos sin ningún remedio efectivo es muy difícil. Hasta que
apareció un dispositivo intrauterino (DIU) que evitaba el embarazo.
En todo ese tiempo nuestro
amor siguió intacto, apenas teníamos tiempo para pensar, nuestras mutuas
obligaciones nos absorbían, y las responsabilidades eran cada vez mayores.
Cada vez era más difícil
llegar a fin de mes así que tome la primera decisión importante en mi vida, una
decisión que de ser equivocada nos podría perjudicar de manera efectiva. Decidí
dejar el Banco e irme a otra Empresa para mejorar mi estatus y mis ingresos.
Cuando se lo comuniqué a mis
compañeros no daban crédito, les parecía imposible que alguien decidiera dejar
el Banco voluntariamente, pero así fue, me miraron como a un extraterrestre
cuando me despedí.
Mi nuevo trabajo era fuera de
Madrid, y el contrato que firme tenía una clausula en la que me podían despedir
antes de seis meses, superado ese período pasaba a ser un empleado fijo.
Maribel se enteró de esa cláusula muchos años después.
Esos cinco primero años
fueron algo muy real y extraordinario, los recuerdo cómo una vivencia
inesperada, porque todo lo que nos acontecía era nuevo, diferente, insólito,
nada de lo que ocurría estaba mínimamente previsto, era cómo si el destino
fuera quién decidiera por nosotros, estábamos dispuestos a resistir todo lo que
hiciera falta, luchar sin titubeos y ser felices a toda costa. Estábamos juntos
que era nuestra única certeza.
Describir lo que sientes
cuando tienes un hijo, resulta muy complicado porque es querer encorsetar un
sentimiento expandido imposible de dimensionar, de entender y de racionalizar.
Ella me había dado un hijo, luego una hija y después otra, cómo agradecer ese
regalo que me había hecho y que yo ni siquiera sabía que quería hasta que los
tenía en mis brazos.
A partir de ese momento eran
lo primero y más importante, ni las noches de insomnio, ni los sobresaltos, las
enfermedades, ni el ingente trabajo que supone cuidar a dos bebes primero y un
tercero después, me desalentaron y a ella tampoco. Me prometí a mí mismo, que
jamás bajo ningún concepto dejaría de luchar por ellos y de ayudar a mi mujer
todo lo que hiciera falta. Se habían convertido en mi prioridad absoluta
incluso por encima de mi propia vida, ellos, los cuatro eran lo primero.
El tiempo borra recuerdos
buenos y malos, pero siempre quedan algunos imborrables, Maribel dándoles el
pecho a mis hijos, sin pensar que podría perder su tersura y hermosura, que era
mucha, ni siquiera se lo planteo, a mi hijo Ángel Luis sentado en un pequeño
triciclo y Belén mi hija mayor en una silla “trona” de bebe, o a los tres
vestidos para ir a la feria de abril de Sevilla años después, o Maribel bajando
del avión que la trajo hasta Jerez de la Frontera con mis dos hijos mayores, (Raquel
aún no había nacido) iba muy guapa con una
gabardina y su hermoso pelo negro acercándose sonriente hacia dónde yo les
esperaba.
Me doy cuenta ahora que esos
recuerdos son parte de un puzle que ha conformado mi personalidad, mi manera de
ser y entender el mundo, la concatenación de hechos aparentemente aislados y
sin conexión alguna, encajan cómo piezas en ese puzle que es la vida.
Mi vida es una casualidad o
estaba predestinado a ser lo que ahora soy, podría haber sido otra cosa si las
circunstancias hubieran sido distintas, si mis decisiones hubieran sido
diferentes, o habría llegado al mismo sitio, eso es algo que nunca sabré.
Hay quién necesita certezas
para vivir, sin embargo yo no creo que haya ninguna en lo que uno hace por
mucho que se esfuerce. La seguridad es algo que he intentado crear y
desarrollar en mi interior, y que generalmente he conseguido cómo resultado de
una verdad de la que estaba convencido y que he asumido como cierta, que
denomino certeza.
Me apetece hablar ahora de
mis dudas, la mayoría de la gente que me conoce seguramente pensará que dudo
poco, o dicho de otra manera tengo bastante seguridad en mí mismo como para
dudar.
Sin embargo la duda ha sido
mi permanente compañera, el no saber a ciencia cierta si las decisiones que
tomaba eran las más acertadas. Siempre he considerado que la formación y
conocimientos que he tenido no se correspondían con las responsabilidades
laborales que he asumido, mis compañeros mayoritariamente han tenido título
universitario, mientras que mi formación académica ha sido muy justa, por eso
desde que tuve mi primer trabajo
con responsabilidad sobre otras personas,
decidí que necesitaba formarme, algo que he venido haciendo durante toda mi
vida profesional.
Ese complejo de estar en
inferiores condiciones que mis compañeros me ha marcado de manera efectiva, he
tratado de paliar mi falta de conocimiento en algunas materias específicas
desarrollando un trabajo más esforzado, en tiempo, energía y empuje como manea
de subvertir esa situación.
De manera casi involuntaria
he desarrollado una personalidad fuerte y motivadora, algo que ha trascendido a
mis equipos de trabajo, muy bien motivados y valorados en las Empresas en las
que he estado.
Sin embargo ahora que ha
pasado el tiempo y puedo observar con perspectiva, tengo el convencimiento de
que ese sobre esfuerzo ha sido innecesario, me he exigido más de lo que
realmente precisaba para hacer mi trabajo de manera eficiente.
Durante un tiempo me perdí,
no supe entender lo que ocurría a mí alrededor, a mí mismo y mucho menos a
Maribel. El trabajo se convirtió en una obsesión, me creí lo que mis jefes me
sermoneaban, ese mensaje anglosajón de la necesidad del esfuerzo y el trabajo
bien hecho como la base de la felicidad. Dejando en segundo plano todo lo
demás.
No es que mi caso sea algo
aislado, todo lo contrario, la mayoría de los que trabajan en grandes compañías
multinacionales creen a pies juntillas ese modelo, vendido a través de la
formación empresarial, los cursos de formación e incluso el cine, con lo que
eufemísticamente llamamos “el sueño americano”, resumen de una filosofía que
todo lo centra en el dinero, como única alternativa para vivir feliz.
Me cuesta trabajo hablar de
las cosas que me han pasado, no porque no las recuerde aunque con toda
seguridad mis recuerdos me jugaran malas pasadas, no estoy convencido de que
las cosa hayan pasado como las recuerdo. Pero sobre todo porque me parece un
ejercicio inútil, nada de lo que me ha ocurrido va a cambiar, así que prefiero
hablar del presente.
Lo más importante es asumir que
no es posible tener todo lo que se quiere, quizá lo importante es saber dónde
uno está situado en cuanto a la perspectiva de su vida, entender qué tipo de
persona es, cuales son las limitaciones, las fortalezas y que necesita para
crecer y ser mejor.
Aunque la cuestión de crecer
y mejorar es algo que creo haber superado, me conformo con que yo me sienta
bien y mi mujer y mis hijos me quieran, no necesito crecer, solo necesito
vivir.
En varias ocasiones he
querido hacer un balance mi vida, pero la verdad es que me ha parecido un
trabajo baldío e innecesario. Conocer la realidad entendiendo las expectativas
que se tienen, y trabajar, luchar y aceptar las contradicciones y las paradojas
de nuestra naturaleza.
Hay que tener claridad en el
alma y en la mente, y agradecer lo que se tiene, que suele ser mucho más de lo
que une cree. Ser generoso y compartir y sobretodo, valorar lo que se posee
emocionalmente, más que los muchos o pocos bienes materiales que tengas.
Yo me pregunto y me respondo,
¿por qué no tengo todo lo que se quiero? y la respuesta es fácil, no he sabido,
no he podido o no he sido capaz, pero lo he intentado, y eso es algo
satisfactorio.
Jamás la respuesta ha dependido
de lo que otras personas me digan o hagan por mí, algo peligroso, ya que la
vida estará llena de desilusión, carencias, envida, lamentaciones y perderé el
control. Pero si la respuesta depende de todo lo que pueda hacer, trabajar,
luchar, querer, etcétera, siento que mi vida me pertenece, las oportunidades me
llegaran y siempre seré dueño de mi destino.
Cada vez me cuesta más
trabajo hablar en futuro, el futuro no es importante, el presente si lo es. He
dejado de hacer planes solo vivo el día a día, estar con mi mujer algo que me
encanta y me hace sentir bien, ver a mis nietos y a mis hijos, cuando podemos,
ir a bailar, escribir, ver la televisión y estar pendiente de lo que los medios
de comunicación dicen sobre las cuestiones importantes especialmente las
pensiones.
No tengo grandes planes para
un futuro cercano, no los necesito, verme bien con ilusión y con ganas, ver a
Maribel disfrutar de cualquier cosa, de mis nietos, una palabra amigable, un
paseo, comprar alguna prenda de ropa, sentir que Maribel es importante para mí,
y yo para ella. No necesitamos más, bueno sí que a mis hijos les vaya bien.
Mi vida no tiene interés cómo
para dedicarle un libro, o una biografía, simplemente es mi vida algo que solo
a mí compete, no he hecho nada importante, trascendental o arriesgado que
merezca ser contado.
Lo único extraordinario es
que he compartido mi vida con Maribel desde los 16 años y eso es un motivo de
legítimo orgullo. Aunque debo decir que me conozco bien y sabía desde el primer
día que la vi que sería y ha si ha sido, la única mujer de mi vida.
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