jueves, 14 de noviembre de 2019

El Camino


El Camino



Tenía dieciséis años cuando la conocí, cincuenta y seis años después seguimos el camino juntos.
Era aquella una época en la que la vida es cómo un sendero que hay que recorrer y en el que en la mayoría de los casos, (desde luego el mío) es no saber a dónde te conduce, tu destino está en manos de la providencia.
Estudias más o menos, sabes que tendrás que trabajar, tener un oficio, dedicarte a algo que te permita mantener un cierto estatus, un determinado tipo de vida. No se trata de conformarte eso es algo que a veces la vida te obliga a aceptar aunque no con dieciséis años, tampoco tienes prisa por tomar decisiones transcendentes, lo que necesitas a esa edad es ilusión, ganas de vivir, de aprender, de dejarte llevar, de divertirte. Todo lo demás ya vendrá tendrás tiempo de sobra para pensar en el futuro, algo que suelen hacer los padres por ti cuando eres adolescente.
Mis recuerdos sesgados seguramente por el paso del tiempo, me trasladan a una época en la que mi personalidad no estaba ni mucho menos formada, mi carácter sin embargo si lo estaba, sabía lo que me gustaba y lo que no, y aunque en aquellos años era bastante callado, o mejor dicho no era el típico charlatán divertido que hablaba de todo sin remedio y sin contención, tampoco el aburrido y silencioso que solo sonreía y escuchaba, ni el acomplejado que nos seguía sin disimulo, tampoco era el típico guaperas o macarra normalmente líder del grupo de amigos. Mi forma de ser estaba equidistante del aburrido  y el charlatán. Hablaba cuando era preciso y escuchaba con más o menos atención dependiendo de qué se dijera o sobre qué tema se trataba.
También a esa edad las relaciones con las chicas, los acercamientos, el deseo carnal que en aquella época estaba constreñido por una nefasta e inexistente formación sexual, impedían que el natural interés hormonal y la adrenalina que te mantiene en un estado de  excitación casi permanente,  pudiera ser capaz de saltar una barrera cultural y educacional castrante, hasta el punto de sentir “el pecado” y la “deshonra” como una cerradura que impedía abrir la mente y satisfacer la curiosidad y la necesaria evolución de la sexualidad, parte ineludible e integrante de la personalidad para tener un equilibrio emocional sano y saludable.
Esa herencia cultural católico apostólica “de que todo era pecado” hizo mucho daño a los hombres y mujeres que nacimos en las décadas de los 40 y 50, que impidió tener una vida sexual plena y sana durante muchos años, hasta que la apertura de los años 70  a nuevos paradigma, poco a poco fueron normalizando en parte una situación tan funesta. Aunque para algunos los años perdidos fueran irremplazables.
Las relaciones sexuales en aquellos años eran casi inexistentes, tan solo se permitía “desahogarse” masturbándose, (aunque era pecado y te podías quedar ciego) con prostitutas o chicas de mala vida.
Se consideraban así estas últimas, por razones tan poco racionales como haber roto relaciones con su novio, daba igual de quién fuera la culpa, siempre era la chica la que lastraba una injusta fama de disoluta tras lo cual se aceptaba por buena parte de la sociedad que estaba mancillada y por tanto no podía aspirar a un nuevo novio, ya que el estigma la perseguía, al menos en el barrio en el que vivía y por supuesto en el círculo de amigos.
Era tal la carga cultural o mejor la incultura que arrastrábamos que incluso en muchas ocasiones la propia chica se consideraba así, y perdía la esperanza de formar una familia, de ser digna y buscaba cualquier relación, normalmente con algún desalmado que abusaba de ella de manera permanente. Por suerte estos casos eran mínimos, cómo también lo era que tus padres te echaran de casa por quedar embarazada, no importaba cómo había sucedido se consideraba que habías “deshonrado” a la familia y tenías que irte.
Los hombres siempre salían indemnes de estas situaciones, aunque había casos dónde estos asumían su responsabilidad y se casaban con la chica. Normalmente estos matrimonios duraban poco ya que eran fruto del deseo, ardor y la pasión de un momento, bagaje insuficiente para una vida en común, pero al menos ambos podían rehacer su vida y sus hijos tener a sus padres aunque separados, sin estigmas.
En aquella época apenas había violaciones, mejor dicho no había denuncias, ahora la situación ha cambiado y aunque aún estamos muy lejos de resolver el problema, cada hay más condenas por abuso y violación, tampoco “había abusos sexuales por profesores, maestros, entrenadores y por supuesto en la cúspide, los curas”. Los que te decían que era pecado masturbarte pero no masturbarles.
Claro que esto que acabo de escribir no se lo cree nadie, simplemente que como ocurre aún en muchos países, el abuso y la violación no se consideran delitos y casi siempre se oculta. Otra vez la religión, la vergüenza o la deshonra lastran la verdad al no denunciar una forma de actuar degradante y humillante que bloquea durante muchos años una evolución emocional normal en la persona que lo sufre.
Había piscinas para hombres y otras para mujeres, los preservativos se compraban en el rastro o una tienda clandestina, en las farmacias te podías encontrar que no te los vendieran por inmorales.
Una época gris y oscura donde todo estaba prohibido para los pobres, los trabajadores, y la clase media, no así para los ricos y poderosos que como siempre, abusaban de manera incontrolada de los privilegios que el Régimen  les había otorgado.
Es cierto que en los años 60 fue de avance de los jóvenes y de la mujer en el Primer Mundo; de los derechos de los negros en los Estados Unidos; de la independencia de África, de la guerrilla de liberación en América Latina y de la puesta al día de la Iglesia Católica Romana.
La mujer había entrado de lleno al mercado laboral, pero las obligaciones domésticas recaían y aún recaen casi exclusivamente sobre ella, y contra ella se dirigían los dardos de prejuicios ancestrales. Se daba por hecho que la única vía para que la mujer alcance la felicidad y la estabilidad era mediante el matrimonio
Esto empezó a cambiar en esta década gracias a múltiples factores: la juventud de los Kennedy; el éxito de los Beatles, admirados no sólo por los jóvenes sino también por los adultos refinados, la sublevación de los universitarios contra la guerra de Vietnam; el cuestionamiento al sistema educativo por los jóvenes europeos; el pensamiento y la capacidad organizativa de mujeres. La mística femenina; y los hippies con su libertad sexual, su comunitarismo y rechazo a lo establecido. En general, surgió una nueva sensibilidad sobre el amor, el sexo, la familia y los valores. El movimiento gay dio su grito de independencia después de una intervención de la policía neoyorquina en un bar de lesbianas y homosexuales, juntaron fuerzas con el Poder Negro y las Mujeres Liberadas, organizando marchas de protesta. El eco de estos reclamos fue escuchado en Europa Occidental, donde la homosexualidad fue despenalizada.
Todo estos avances llegaron a España mucho tiempo después, como “reserva espiritual” de Europa que éramos, debíamos hacer frente a unas costumbres liberales carentes de valores espirituales. Aquí seguíamos en el ostracismo más radical impidiendo disfrutar de los avances que en otros países se habían conseguido, al amparo de un régimen dictatorial apoyado y avalado por la Iglesia, el Ejército y las grandes compañías que en aquel momento eran públicas o semipúblicas y que daban el poder económico a los afines al Régimen a través de un organismo estatal el INI (Instituto Nacional de Industria).
No obstante como ocurre en la actualidad en países carentes de las libertades más básicas, las personas y en especial los jóvenes encuentran razones para para vivir, seguir adelante, buscar alternativas, construir familias y luchar por la dignidad y la libertad, algo que solo la muerte es capaz de detener, ni la guerra, ni el hambre, ni la pasividad del resto del mundo impide que un rayo de luz alumbre a esas personas.
La España que relato no es semejante a lo que se vive en estos momentos en algunos países de América y África especialmente, al menos en cuanto al riesgo de muerte o de pasar hambre. Sin embargo otros aspectos como la libertad de pensamiento, de movimiento, la libertad sexual, la justicia, o la igualdad de oportunidades, sí que se parece mucho a la de los países que eufemísticamente llamamos tercermundistas.
No trato amigo lector de hacer aquí un repaso histórico, pretendo solamente que aquellos que habéis nacido a partir de los 70 y que por tanto no habéis vivido un período tan oscuro y frustrante, os hagáis una idea de las dificultades que tuvimos para tener una vida emocional equilibrada especialmente en el terreno de la sexualidad, muy importante por otro lado para mantener un equilibrio sentimental saludable -como ya he mencionado anteriormente-.
No quiero decir que no tuviéramos también algunas ventajas los jóvenes de aquel tiempo si nos comparamos con los adolescentes de hoy en día, estábamos a salvo por ejemplo, del juego que estaba prohibido, de las drogas casi inexistentes  y el alcohol que no se consumía ni tanto ni a tan temprana edad. Pocas ventajas más hay que añadir a las expuestas al menos yo no las recuerdo.
Pensar, siempre ha sido un delito perseguido si es libre, independiente o en contra del poder establecido, se permite pensar siempre y cuando no se enfrente a las costumbres, la tradición o los hábitos inalterables desde hace muchos años.
Es posible que cazar sea un deporte a veces quizás incluso beneficioso, sin depredadores naturales los conejos, liebres, ciervos, gacelas y otras especies terminarían arruinando el campo y las cosechas por superpoblación.
Sin embargo la muerte de un ser vivo debería limitarse a la alimentación, matar para comer es natural incluso necesario, es el orden natural de las coas. Sin embargo matar por placer, para conseguir un trofeo me parece inmoral, indigno. Aunque no tengo nada en contra de los cazadores o quizás sí, demuestran ser agresivos, impasibles e indiferentes al dolor.
Cuando veo la cabeza de un Toro o de un Ciervo colgado en la pared, no siento envidia, ni indiferencia, no apruebo que alguien se sienta orgulloso por matar, es cruel.
Lo mismo me ocurre con las corridas de toros, la única virtud que tienen  además del arte-espectáculo que no voy a valorar ni criticar, es que es el único motivo por el que aún persiste el toro de lidia. Una raza poderosa y noble que no debería desaparecer si al final como espero las corridas se suprimen, o se cambian sin que se mate al toro. Eso quiere decir que aunque estoy en contra, respeto la voluntad popular.
Pero baste recordar que cuando se suspendieron en el siglo XIX las ejecuciones en la vía pública, la gente se sublevó, porque les privaban de un espectáculo, así de crueles somos los seres humanos.
Recorrer el pasado es un ejercicio que nunca se me ha dado muy bien, no por nada en particular, simplemente me gusta el presente y el futuro, que en mi caso y por la edad que tengo es limitado en el tiempo.
Ya no hago planes de futuro ni pretendo conseguir metas, simplemente vivo, miro, pienso y disfruto cuando puedo. No tener que pensar en el mañana salvo para la pensión, que los gurús económicos liberales adscritos a las entidades financieras y pagados por estás no hacen más que insistir que no son sostenibles.
Sí son sostenibles las obras de infraestructuras, la casa real, el ejército bastante más numeroso  de lo necesario en un país que poco puede hacer en un mundo donde la guerra es cosa de media docena de naciones, o salvar la banca, o derrochar el erario público en obras de infraestructuras totalmente inútiles, o salvar las autopistas privadas con dinero público, o la inmensa cantidad de dinero en paraísos fiscales. Los españoles ocultan 140.000 millones en territorios opacos al fisco, según denuncia Gestha. En los Paradise Papers aparecen, por el momento, los nombres de 600 ciudadanos del Estado. Y el importe de la corrupción como veremos más adelante supera los 123.000 millones
Algo que también debe desaparecer son los privilegios de la Clase Política, la Casa Real y la Iglesia, y estos son algunos:
Revisión de la escala salarial y los complementos de los cargos políticos, incluidos los ayuntamientos, adaptándolos a la situación actual y ajustándolos a la legislación laboral general.
Supresión de indemnizaciones por cese de la actividad, y equiparación de las pensiones a la del resto de ciudadanos (finiquitos a fin de contrato y sistema de pensiones y desempleo igual que el del resto de ciudadanos)
Supresión inmediata de sueldos y pensiones vitalicios a cargos políticos.
Que para tener el 100% de pensión tengan que cotizar igual que el resto de ciudadanos.
Revisión del sistema de dietas y alojamiento para diputados y otros cargos políticos. Ajuste real a las necesidades y recursos de cada caso.
Transparencia patrimonial de cargos políticos. (Antes, durante y después).
Reducción de cargos políticos en un 50%. Y que los que queden puedan demostrar la debida experiencia, conocimiento y formación para ejercer el cargo. Eliminación de los senadores.
Supresión de coches oficiales y austeridad en disponibilidad y utilización de recursos, materiales y equipos.
Coherencia de gobierno con cumplimiento y ejecución del programa electoral. Si se es incapaz de cumplir y ejecutar el programa electoral, convocatoria inmediata de elecciones y penalización a los responsables políticos.
En caso de políticos imputados a casos de corrupción, destitución inmediata. Y si se demuestra desviación de fondos, lucro o mal uso y malversación, retorno de los fondos con intereses a las arcas del Estado.
Eliminación de los cargos de confianza y de libre designación, prohibición de adjudicación de cargos políticos o de responsabilidad a familiares de políticos electos.
Por supuesto existen más privilegios.
Tampoco está demás revisar los casos de corrupción en España, que según la web.casos-aislados.com son los siguientes:

Coste total estimado:                           123.503.540.826 €
Estadísticas de la Corrupción en España
A este instante, en la base de datos hay un total de 588 casos de corrupción y 8202 implicados.





Lugar
El coste por Millones de euros
Nacional
62,049
Comunidad de Madrid
44,776
Andalucía
4,086
Comunidad Valenciana
3,830
Galicia
3,158
Cataluña
2,729
Región de Murcia
979
Castilla y León
770
Baleares
316
Asturias
221
Aragón
173
Castilla La Mancha
136
País Vasco
132
Canarias
120
Cantabria
13
Melilla
5
Navarra
1
Extremadura
1
La Rioja
0
Ceuta
0

Partido
El coste por Millones de euros
Cajas de Ahorros
59,083
PP
48,427
UCOR
2,600
PP-PSOE
1,938
CDC
1,905
PSOE
1,106
GIL
284
Empresas Públicas
255
PNV
128
Sindicatos
103
PAL
100
UM
60
CC
55
PSC-UDC
40
PIL
40
PAR
16
PRC
11
CiU
10
PA
9
ERC-ICV-PSC
3
IU
2
Vox
0
PSC
0
BNG
0
UDC
0
PNL
0
Asociaciones y Fundaciones
0


Comparativa con los Presupuestos Generales 2016
en Millones de euros
Corrupción
123 504
Pensiones
135 445
Deuda Pública
33 490
Desempleo y Fomento del empleo
25 034
Sanidad
4 000
Educación
2 252
Justicia
1 602
Cultura
786

Supongo que algunas personas pensarán que estos datos son exagerados aunque no lo son, nos sirve para darnos cuenta del uso fraudulento que políticos y grandes empresarios hacen con el dinero de todos los españoles que usan y utilizan como si fuera propio. 
Y este es mi país, dónde los ciudadanos votan a un partido no por sus propuestas programáticas, no porque aseguren que van a mejorar la vida de TODOS los ciudadanos, no la de unos pocos. La gente vota por la independencia como si eso les fuera a resolver los problemas cotidianos que son los que verdaderamente afectan a nuestra vida, o con lo contrario, España grande y unida que es la cara de la otra moneda.
Mientras votemos por la pasión más visceral y no con el razonamiento, sentido común y la lógica más cerebral, este país es un paraíso para los ricos y poderosos, que crecen en la misma proporción que el número de pobres.
Pero volvamos al presente, ahora he aprendido que la vida es mucho más corta de lo que pensaba cuando tenía 40 años, parecíame entonces que tenía tiempo de sobra, que podía hacer planes de futuro permanentes, quedaba tiempo.
Aunque no muy a menudo a veces mi mente se escapa y recuerdo partes del pasado, son como flases que me trasladan a tiempos ya vividos, se presentan en mi cerebro como fotografías cubiertas con un traslucido velo que impide que el recuerdo llegue con total nitidez.
Ya sé que hay muchas personas que les gusta revivir el pasado y que lo recuerdan muy bien, quizás les sirve para justificar una trise, dolorida y decepcionante realidad vívida, como reproche para arrojar a otros.
Pero todos tenemos razones para sentirnos decepcionados, por haber callado cuando deberíamos hablar, por haber permitido que nos hirieran, por miedo o por cualquier razón que al día de hoy nos parece inexplicable. Lo cierto es que el pasado no ayuda a vivir el presente, al contrario (vivir en el pasado) puede que te impida alcanzar el grado de positividad necesaria para que él ahora sea feliz, sin rencor la vida es más placentera y feliz.
Siempre he luchado por ganar y siempre me he visto perdiendo, nunca supe la verdad; que perdiendo se gana. No se trata de correr para llegar, se trata de llegar aunque no corras. Se trata de saber de qué vas, no ir sin saber a qué.
Empecé desde abajo sin tener nada aunque lo tenía todo, sin pensar en nada y pensando en todo, la vida es fuerte, es dura, es hermosa y llena de contrariedades, por eso al buscar te pierdes, te encuentras cuando no puedes descubrir lo que buscabas.
He creado mi mundo desde que era niño, ahora es distinto no tengo mundo porque mi mundo ha desaparecido o viene conmigo.
Aprendí a callar cuando no debía, y ahora que hablo debería callar. No sabía nada, todo lo tuve que aprender, la vida es una ironía, una mentira palpable que te empuja, y sino andas listo te arrastra.
No hay compasión en el amor, lo tienes que dar todo o sino no tienes nada, te piden que te entregues, que quieras, que respetes, que seas el Paul Newman de sus sueños, a cambio si te portas bien te recompensan.
He tenido que aprender de mis errores hasta conseguir un doctorado, me he equivocado sin saberlo y sabiendo también he errado, no siempre entendí lo que pasaba, tan torpe que no supe reaccionar y salvar lo que mi conciencia invulnerable me avisaba.
Mi mayor error a pesar de mis razones es haber sido frio cuando calor necesitaba, enzarzarme en discusiones cuando no lo pedías, echarte en cara lo que en cara me achacabas, lanzabas dardos que me dañaban, y lo peor de todo es que no hubo cama que nos solucionara.
Pero también buenos recuerdos, paseos idílicos con nuestros hijos, noches de luna que con su luz iluminaba nuestras miradas. Tantos momentos hermosos que podría escribir la enciclopedia de la vida.
Nunca he querido plantarle cara al pasado porque no sirve para nada, los reproches y alabanzas vencidas, no consuelan, no son el ungüento para las heridas, no arreglan nada.
El presente es mi futuro porque del segundo no queda casi nada, pero no importa estoy aquí, aún ilusionado y siento con mucha fuerza la llama que me abrasa, que quema mis entrañas, y te siento tan viva y tan fuerte cómo cuando la energía nos devastaba.
Pero hay algo que me apesadumbra que me hace sentir mal, que me frustra. No saber callar, ser un bocazas, no sé porque todo lo grito todo me altera y en especial si tiene que ver contigo.
Tú eres el principio y el final de mi alegato, de mi historia, de mi vida, has ganado la batalla, eres el beso inacabado, el poema desgarrado, la sonrisa que ilumina, la mirada que arrebata.
Siento que todas las batallas en las que no estabas presente son mentiras despiadadas, sombras que tapan luces, el tiempo y la mirada perdida.
Mi vida es tan sencilla que resulta complicada, solo he buscado tres cosas de dos ya no me acuerdo pero si de la tercera, al amor que me has regalado, bueno regalado no, que me ha costado.
Eres tan etérea cómo un árbol y tan pesada como un beso, eres la contradicción hecha persona y yo el cabezón descalabrado, pero dos cosas nos unen la sinceridad es una de ellas la otra bien lo sabes.
Lo bueno de estas líneas que escribo es que no tienen pies ni cabeza, no tienen rigor ni una trama, ni una razón, solo son pensamientos que me vienen a la cabeza.
Me gusta escribir sin pensar, dejando que sean mis dedos quienes pongan las palabras, y mi mente se trastoque y no piense en valores o en intrigas ordenadas, solo escribir sin censuras, que es cómo escribo ahora, no sé lo que digo, pero digo lo que siento y siento cuanto escribo.
Quiero saber dónde voy, a donde me llevan los pasos convertidos en palabras. Aquí estoy cubriendo páginas blancas con pensamientos alocados, delirantes e incluso disparatados.
Tener 72 años debería hacerte sentir “algo” trascendental, además de diferente, no es así todo sigue igual, el viento que silva en mi ventana, las ramas de los árboles que se mueven y los pájaros que se ríen al escuchar estas palabras al salir de mi cerebro.
Que hay tras de mí, sino una sombra sin pasado y delante de mí no lo sé, no veo nada, sentir si siento pero ahora, en cada momento.
Tantos años soñando con seguir juntos y amarnos, llegar a olimpos imaginarios dónde todo sea paz y amor del bueno, y la calma el alimento.
He vivido para amar a la vida, a mi mujer a mis hijos. He amado las mañanas al despertar con las ansias aún dormidas, cuando me acuesto en las largas noches de insomnio, mucho mejor cuando me duermo.
Tengo esa edad que debería ser una meta conseguida, sentir que algo grande me acompaña, que he terminado la carrera, que mi mujer, que mis hijos, que el mundo me valoran.
Muchas veces, en mi lucha, el arma que me salvaba era tu amor que estaba lejos solo por mí culpa, porque no sabía que el mundo es cruel en demasía, que los avatares te tumban, que las luchas se ocultan, y quizás me escuchaste decir “Me atrevo con todo” aparentando seguridad cuando en realidad quería decir, “Tengo miedo Maribel”.
El largo camino recorrido ha sido fructífero en afectos y pasiones, nada me ha dado igual a todo me he enfrentado, sin saber que en realidad a mí mismo combatía.
En más de una ocasión no supe ver al enemigo que a mi vida se acercaba, que buscaba hacerme daño, por cualquier nadería, no importaba el motivo, me enfangaba. Así tuve que aprender de mis infantiles errores a convertirme en hombre singular, diferente a la mayoría, que solo quería encontrar un camino seguro para la caravana de la vida.
Una vez dije que no había sido el mejor padre y que no podía esperar que ellos fueran los mejores hijos. Quizás una vez más no se entendió la ironía de la frase, seguramente culpa mía como tantas veces.
Pero lo cierto es que junto con mi mujer son mi mayor orgullo, porque tienen valores heredados, son nobles, trabajadores, independientes y valientes, y eso es una gran satisfacción para un padre huérfano de reglas y directrices, que he querido suplir con amor la falta de una pauta más apropiada.
También intente en un momento dado marcharme, irme por la puerta de atrás, dejar que me echaras de menos, pero era un juego de valientes, el resultado pudiera haber sido perderte, y eso no lo podía aceptar, porque nací para estar contigo, para quererte.
Recuperamos el sueño de vivir y juntos amarnos nuevamente, sin habernos ido ninguno, y aun estando muy lejos en la mente, encontramos el camino, soportamos el destino, nos unimos en el esfuerzo de ser otra vez amantes ahora que habíamos aprendido.
Así ha sido mi vida como una carretera estrecha llena de baches y piedras, larga, difícil y apasionante por saber a donde lleva.
Las dificultades no son nunca nuevas, las certezas sí lo son y esa es la grandeza, vivir cada día sin miedo, sin saber a dónde vas, solo con la seguridad de que agarrado a tu mano, no me importa, ni cuando, ni cómo ni a donde vamos a llegar, porque en esa estrechada mano y en tu mirada está el destino que busco y lo demás no me importa.
Quiero hablar del camino de mi vida, de las etapas quemadas, de las coas que hemos hecho de y las que ya no queda nada.
La vida es una estúpida engreída y desmemoriada, consiente que las personas nos volvamos gilipollas sin apenas darnos cuenta. Luchamos por conseguir cosas, por tenerla más grande o por una tetas más gordas.
Basamos la felicidad en tener, cuando deberíamos pensar en ser. Cuando escribo estas letras me siento renacer, no necesito nada, una mesa, un ordenador y unas hojas, con eso creo un mundo completo, siento alegrar el ánimo y salir de mi cabeza lo que mis dedos hablan escribiendo hoja tras hoja, sin saber que habrá en la siguiente, es mi aventura, mi satisfacción onírica,
Mientras escribo me olvido de todo y cuando cansado lo dejo, me levanto de la silla, y me acerco a donde estás te miro mientras coses, o ves la TV, o planchas, o estas en la cocina. Da igual la distancia, los metros cuadrados de cada estancia, que sea un palacio o una casa, estamos los dos y no necesitamos a nadie. Nos entendemos con una sola mirada y entonces, en ese preciso momento siento que no me falta nada.
Quería hablar de mi vida, hacer un recorrido por todo lo que me ha pasado, las cosas buenas y malas, las tristezas y alegrías, los llantos y las risas, los momento más tensos cuando algo malo nos pasaba.
Cómo mi mundo que se derrumba y mi cerebro se bloquea se obstruye, y un terror sin nombre se apodera, ya no soy yo, cada vez lo soy menos, solo soy la imagen extraviada de alguien que fue una vez y que dejo de existir en algún momento en algún recodo, en alguna curva del camino que me ha llevado hasta aquí.
Maribel que cree que lo sabe todo sobre sobre el amor y que se ha cansado de regalarlo, que ha buscado y entregado gran cantidad, y se ha cansado, ahora ella espera que le devuelvan la mitad de los que ha dado, que mis brazos sean su casa y mis besos su hogar. Dice que tiene corazón de hielo, porque se ha cansado de dar, que espera recibir el premio.
Su hielo se derrite no con fuego, sino con una palabra sincera, con mirarla de verdad, que ella vea en tus ojos lo que ella siente al mirar.
Y de repente, sin razón aparente te regala una sonrisa, una palabra encendida y un sentido ven aquí. Porque ella es así, un sinsentido perpetúo, una explosión de verdad, un fuego que no cesa y un perder la cabeza cuando adivina la verdad.
No se conforma con las flores, ella quiere un jardín, no le convencen las excusas, porque sabe que lo importante son los hechos y el amor bebido a besos.
Está cansada de despedidas, de amigos en la estacada, de aquellos que no han sabido reconocer el cariño que les da. Pero lo que quizás no sepa es que yo llevo tras ella desde el primer beso que le di.
En fin, la vida es para unos conseguir metas, para otros observar, otros quieren ser protagonistas, otros se dejan llevar, nadie quiere ser quién es por eso buscan referentes,  un actor de moda, una cantante, un futbolista, da igual el caso es que no saben que esos a los que tanto admiran, son tan patéticos  como ellos, parece que lo tienen todo, algunos lo creen de verdad, pero son simplemente las modas que nos imponen para manipularnos mejor.
Alguien que no busca nada, que es feliz con su vida, que no tiene metas, que simplemente trabaja para tener lo necesario y se conforma y tiene tiempo para perder sin que perder sea no hacer nada, sino hacer lo que otros no hacen, tiempo para pensar, para escuchar, para ver, para soñar, sin que el éxito que tantos ansían, sea para él necesidad.
La necesidad es ser uno mismo, mirarse en el espejo del destino y gustarte lo que ves. A alguien así que mira de verdad que es bondadoso, honrado y le gusta ayudar no se le puede manipular, no hay dinero para comprar ni promesas para tentar, es libre porque no le debe nada a los demás.
Ya sé que lo que digo es una utopía, que es muy improbable que suceda o que se considera irrealizable. Sin embargo bajo esa forma de aspiración íntima, ensueño o utopía, el hombre, simplemente por ser hombre aspira a su plena felicidad; no se debe renunciar a la utopía de vivir en un mundo se pueda hacer realidad las aspiraciones de muchas personas. 
Quizás algún día podamos cambiar el paradigma, y convencernos de que la felicidad es algo etéreo, inmaterial y por tanto no se puede conseguir teniendo cosas, eso solo da seguridad lo que para muchos es la única forma de entender la felicidad, poder y dinero esa es la felicidad del que carece de afectos, o no los conoce, o nos los valora como suficientes.
Bueno dejaremos para los pensadores y filósofos que debatan y nos enseñen sobre bienestar, felicidad, comodidad o fortuna y todos las demás definiciones que tienen que ver con la felicidad tan variada, que cada uno tiene la suya.
Seguiré hablando del pasado no se sí es realmente el mío o es alterado porque lo bueno o lo malo de los recuerdos, depende, es que se pueden manipular consciente o inconscientemente, a veces los recuerdos traicionan, pero si es lo que crees, esa es la verdad. Porque en el fondo la verdad no existe, o mejor, cada uno tiene su propia verdad incluso de un mismo hecho.
Nos casamos con apenas 22 años el 24-11-1969, a los 23 ya éramos padres, el 02-11-1970 nació mi primer hijo, pongo la fecha para que se sepa que nuestro hijo nació fruto de nuestro amor dentro del matrimonio.
Aunque ahora me parece estúpido en aquella época era importante, hasta el punto que a nuestro alrededor se tejió una fábula que decía que nos habíamos casado por dejar embarazada a Maribel siendo novios, algo en aquel tiempo escandaloso, pero claro las fechas nos dieron la razón y quizás a alguien le impidió poder decir algo negativo sobre nosotros. También era importante que se supiera porque no fue nada fácil llegar virgen al matrimonio, tuvimos emplear mucha fuerza de voluntad para conseguirlo,
Cómo no teníamos ya entonces esa costumbre popular arraigada entre las personas tradicionales, algo que nunca hemos sido, de entre otras cosas visitar la Iglesia, en vez de casarnos donde nos correspondía en la Iglesia de San Vicente Paul, lo hicimos en Santa Rita ubicada en un barrio chic de Madrid.
Fue Maribel la que decidió darme allí el sí quiero, no nos unía ningún vínculo con esa Iglesia, pero era moderna y recogida, estaba en un buen barrio y le gusto. A mí me daba igual con tal de hacerla mi mujer y yo su marido, que siempre he defendido la paridad. Nos contaron que hubo muchos vecinos que fueron a la Iglesia del barrio esperando vernos allí, sentimos haberles decepcionado.
Ni Maribel ni yo somos creyentes y menos católicos aunque estemos bautizados, no hemos renegado porque me da mucha pereza perder el tiempo, así que seguimos bautizados, y por tanto contamos en las encuestas que hacen para saber el número de católicos de este país.
Toda la parafernalia religiosa de la boda nos venía grande, no estábamos interesados y nos parecía una pérdida de tiempo, pero en aquella época casarte por lo civil estaba mal visto.
Así que tuvimos que escuchar muchas memeces por parte del cura y algo que me llamo especialmente la atención el interés perverso por saber los pecados cometidos, especialmente los que tenían que ver con las relaciones íntimas entre mi novia y yo, algo  que le deje claro desde el primer momento que no le iba a contar, aunque tampoco tenía muchos “pecados”, pues íbamos vírgenes a nuestra boda.
Sé muy bien que al decir esto no soy para nada imparcial, pero sinceramente es lo que creo, soy totalmente honesto si digo que Maribel era la novia o mejor la mujer más bella del mundo. No solo era y sigue siendo muy guapa, es que además su cara exótica llamaba la atención. Cuando iba con ella muchos hombres la miraban, algo digamos normal, pero lo que sorprendía es cómo la miraban otras mujeres, porque estás, al contrario que los hombres la veían de otra manera, en muchas de ellas se adivinaba pura envidia.
De la boda podría poner muchas anécdotas, supongo que cómo todo el mundo, pero solo diré que el día que nos casamos era un típico día lluvioso del mes de Noviembre del año 1.969 en Madrid. Fue un día inolvidable porque por fin podíamos vivir juntos algo que deseábamos con absoluta  fruición, necesitábamos ser libres, queríamos vivir juntos era ya una necesidad.
Estábamos tan seguros de eso que no teníamos la más mínima duda, cuando veo en las películas parejas que le dan muchas vueltas a casarse por miedo, solo encuentro una explicación que no se quieren lo suficiente. Porque por lo que a mí respecta era imprescindible casarme con ella, lo necesitaba más que cualquier otra cosa en el mundo. Y para siempre sin la menor duda.
Nuestros primero años fueron una mezcla de ilusión desbordante y una satisfacción absoluta.
Me case un mes después de mi incorporación al Banco Español de Crédito, Maribel trabajaba en el Ministerio de Agricultura desde hacía seis años, así que pensábamos ingenuamente que podríamos vivir con estabilidad pues ambos teníamos trabajo fijo.
Pronto nuestro inocencia e ingenuidad en cuanto tenía que ver con la realidad cotidiana en la que en ningún momento pensamos, nos dio el primer baño de realidad, un portazo que nos abría la puerta a la verdadera situación que nos esperaba y que tenía poco que ver con la manera ingenua de ver la vida una pareja de 22 años.
Reconozco que nos casamos sin un proyecto determinado, sin un análisis previó de lo que nos esperaba y de cómo enfrentarnos a los retos que la vida nos propone. Tampoco por parte de nuestros padres tuvimos un consejo realista u oportuno, simplemente nos dejaron hacer quizás porque ellos tampoco en su momento tuvieron en cuenta o supieron cómo iban a enfrentarse a la vida, seguramente en aquellos años no existía esa conciencia, esa educación que te previene o al menos lo intenta, prepararte para las dificultades que formar una familia conlleva.
Vivir en pareja es un acto de necesidad biológica, y no necesita de más requisitos, te casas y las consecuencias ya se verán.
Y así fue, pronto comprendimos que con nuestros respectivos sueldos apenas llegábamos a fin de mes, además Maribel decidió dejar el Ministerio para cuidar de nuestro hijo, ni siquiera nos planteamos que nuevas dificultades tendríamos que superar al contar con un salario menos. Nuestro hijo era lo primero y ni por un momento paso por la cabeza de Maribel dejar el niño en una guardería, cómo yo había visto que algún compañero del banco hacía.
Esa nueva situación me obligo a esforzarme más, trabajar más y pluriemplearme, hacía horas extraordinarias en el Banco, llevaba la contabilidad de dos Boutiques que alternaba llevando la contabilidad de otra empresa que no recuerdo, y además los seguros sociales de una fábrica de Bolsos en Marqués de Vadillo.
Lógicamente todos estos cometidos hacían que me fuera a trabajar a las siete de la mañana y volviera a las nueve de la noche,  descansando las dos horas del almuerzo.
Estábamos comenzando y  ningún obstáculo por grande que fuera nos quitaría la ilusión y las ganas de vivir que ambos teníamos, nuestro amor era nuestro refugio, el bálsamo que todo lo curaba.
Ver a nuestro hijo crecer y que pronto tendría una hermana con tan solo dieciocho meses de diferencia, nos hacía muy felices, nos llenaba de satisfacción y de legítimo orgullo. Ninguno de los dos teníamos deseo de tener hijos, algo que a priori no nos llamaba la atención sabiendo además que éramos muy jóvenes y teníamos tiempo de sobra.
La verdad es que no sabíamos muy bien cómo hacer para no tenerlos, utilizábamos el método Ogino-Knaus un método natural de control de natalidad que llevábamos a rajatabla y el método de la temperatura basal por el que se pueden conocer los días fértiles en el ciclo menstrual de las mujeres, y que me preocupe de apuntar durante tres años, no sirvieron para nada. Quedarse embaraza era algo sumamente fácil, en seis años éramos padres de tres hijos más un aborto.
Desgraciadamente no podíamos utilizar preservativos ni pastillas anti conceptivas, Maribel no lo soportaba así que no tener hijos sin ningún remedio efectivo es muy difícil. Hasta que apareció un dispositivo intrauterino (DIU) que evitaba el embarazo.
En todo ese tiempo nuestro amor siguió intacto, apenas teníamos tiempo para pensar, nuestras mutuas obligaciones nos absorbían, y las responsabilidades eran cada vez mayores.
Cada vez era más difícil llegar a fin de mes así que tome la primera decisión importante en mi vida, una decisión que de ser equivocada nos podría perjudicar de manera efectiva. Decidí dejar el Banco e irme a otra Empresa para mejorar mi estatus y mis ingresos.
Cuando se lo comuniqué a mis compañeros no daban crédito, les parecía imposible que alguien decidiera dejar el Banco voluntariamente, pero así fue, me miraron como a un extraterrestre cuando me despedí.
Mi nuevo trabajo era fuera de Madrid, y el contrato que firme tenía una clausula en la que me podían despedir antes de seis meses, superado ese período pasaba a ser un empleado fijo. Maribel se enteró de esa cláusula muchos años después.
Esos cinco primero años fueron algo muy real y extraordinario, los recuerdo cómo una vivencia inesperada, porque todo lo que nos acontecía era nuevo, diferente, insólito, nada de lo que ocurría estaba mínimamente previsto, era cómo si el destino fuera quién decidiera por nosotros, estábamos dispuestos a resistir todo lo que hiciera falta, luchar sin titubeos y ser felices a toda costa. Estábamos juntos que era nuestra única certeza.
Describir lo que sientes cuando tienes un hijo, resulta muy complicado porque es querer encorsetar un sentimiento expandido imposible de dimensionar, de entender y de racionalizar. Ella me había dado un hijo, luego una hija y después otra, cómo agradecer ese regalo que me había hecho y que yo ni siquiera sabía que quería hasta que los tenía en mis brazos.
A partir de ese momento eran lo primero y más importante, ni las noches de insomnio, ni los sobresaltos, las enfermedades, ni el ingente trabajo que supone cuidar a dos bebes primero y un tercero después, me desalentaron y a ella tampoco. Me prometí a mí mismo, que jamás bajo ningún concepto dejaría de luchar por ellos y de ayudar a mi mujer todo lo que hiciera falta. Se habían convertido en mi prioridad absoluta incluso por encima de mi propia vida, ellos, los cuatro eran lo primero.
El tiempo borra recuerdos buenos y malos, pero siempre quedan algunos imborrables, Maribel dándoles el pecho a mis hijos, sin pensar que podría perder su tersura y hermosura, que era mucha, ni siquiera se lo planteo, a mi hijo Ángel Luis sentado en un pequeño triciclo y Belén mi hija mayor en una silla “trona” de bebe, o a los tres vestidos para ir a la feria de abril de Sevilla años después, o Maribel bajando del avión que la trajo hasta Jerez de la Frontera con mis dos hijos mayores, (Raquel aún no había nacido) iba muy guapa con una gabardina y su hermoso pelo negro acercándose sonriente hacia dónde yo les esperaba.
Me doy cuenta ahora que esos recuerdos son parte de un puzle que ha conformado mi personalidad, mi manera de ser y entender el mundo, la concatenación de hechos aparentemente aislados y sin conexión alguna, encajan cómo piezas en ese puzle  que es la vida.
Mi vida es una casualidad o estaba predestinado a ser lo que ahora soy, podría haber sido otra cosa si las circunstancias hubieran sido distintas, si mis decisiones hubieran sido diferentes, o habría llegado al mismo sitio, eso es algo que nunca sabré.
Hay quién necesita certezas para vivir, sin embargo yo no creo que haya ninguna en lo que uno hace por mucho que se esfuerce. La seguridad es algo que he intentado crear y desarrollar en mi interior, y que generalmente he conseguido cómo resultado de una verdad de la que estaba convencido y que he asumido como cierta, que denomino certeza.
Me apetece hablar ahora de mis dudas, la mayoría de la gente que me conoce seguramente pensará que dudo poco, o dicho de otra manera tengo bastante seguridad en mí mismo como para dudar.
Sin embargo la duda ha sido mi permanente compañera, el no saber a ciencia cierta si las decisiones que tomaba eran las más acertadas. Siempre he considerado que la formación y conocimientos que he tenido no se correspondían con las responsabilidades laborales que he asumido, mis compañeros mayoritariamente han tenido título universitario, mientras que mi formación académica ha sido muy justa, por eso desde que tuve mi  primer trabajo con  responsabilidad sobre otras personas, decidí que necesitaba formarme, algo que he venido haciendo durante toda mi vida profesional.
Ese complejo de estar en inferiores condiciones que mis compañeros me ha marcado de manera efectiva, he tratado de paliar mi falta de conocimiento en algunas materias específicas desarrollando un trabajo más esforzado, en tiempo, energía y empuje como manea de subvertir esa situación. 
De manera casi involuntaria he desarrollado una personalidad fuerte y motivadora, algo que ha trascendido a mis equipos de trabajo, muy bien motivados y valorados en las Empresas en las que he estado.
Sin embargo ahora que ha pasado el tiempo y puedo observar con perspectiva, tengo el convencimiento de que ese sobre esfuerzo ha sido innecesario, me he exigido más de lo que realmente precisaba para hacer mi trabajo de manera eficiente.
Durante un tiempo me perdí, no supe entender lo que ocurría a mí alrededor, a mí mismo y mucho menos a Maribel. El trabajo se convirtió en una obsesión, me creí lo que mis jefes me sermoneaban, ese mensaje anglosajón de la necesidad del esfuerzo y el trabajo bien hecho como la base de la felicidad. Dejando en segundo plano todo lo demás.
No es que mi caso sea algo aislado, todo lo contrario, la mayoría de los que trabajan en grandes compañías multinacionales creen a pies juntillas ese modelo, vendido a través de la formación empresarial, los cursos de formación e incluso el cine, con lo que eufemísticamente llamamos “el sueño americano”, resumen de una filosofía que todo lo centra en el dinero, como única alternativa para vivir feliz.
Me cuesta trabajo hablar de las cosas que me han pasado, no porque no las recuerde aunque con toda seguridad mis recuerdos me jugaran malas pasadas, no estoy convencido de que las cosa hayan pasado como las recuerdo. Pero sobre todo porque me parece un ejercicio inútil, nada de lo que me ha ocurrido va a cambiar, así que prefiero hablar del presente.
Lo más importante es asumir que no es posible tener todo lo que se quiere, quizá lo importante es saber dónde uno está situado en cuanto a la perspectiva de su vida, entender qué tipo de persona es, cuales son las limitaciones, las fortalezas y que necesita para crecer y ser mejor.
Aunque la cuestión de crecer y mejorar es algo que creo haber superado, me conformo con que yo me sienta bien y mi mujer y mis hijos me quieran, no necesito crecer, solo necesito vivir.
En varias ocasiones he querido hacer un balance mi vida, pero la verdad es que me ha parecido un trabajo baldío e innecesario. Conocer la realidad entendiendo las expectativas que se tienen, y trabajar, luchar y aceptar las contradicciones y las paradojas de nuestra naturaleza.
Hay que tener claridad en el alma y en la mente, y agradecer lo que se tiene, que suele ser mucho más de lo que une cree. Ser generoso y compartir y sobretodo, valorar lo que se posee emocionalmente, más que los muchos o pocos bienes materiales que tengas.
Yo me pregunto y me respondo, ¿por qué no tengo todo lo que se quiero? y la respuesta es fácil, no he sabido, no he podido o no he sido capaz, pero lo he intentado, y eso es algo satisfactorio.
Jamás la respuesta ha dependido de lo que otras personas me digan o hagan por mí, algo peligroso, ya que la vida estará llena de desilusión, carencias, envida, lamentaciones y perderé el control. Pero si la respuesta depende de todo lo que pueda hacer, trabajar, luchar, querer, etcétera, siento que mi vida me pertenece, las oportunidades me llegaran y siempre seré dueño de mi destino.
Cada vez me cuesta más trabajo hablar en futuro, el futuro no es importante, el presente si lo es. He dejado de hacer planes solo vivo el día a día, estar con mi mujer algo que me encanta y me hace sentir bien, ver a mis nietos y a mis hijos, cuando podemos, ir a bailar, escribir, ver la televisión y estar pendiente de lo que los medios de comunicación dicen sobre las cuestiones importantes especialmente las pensiones.
No tengo grandes planes para un futuro cercano, no los necesito, verme bien con ilusión y con ganas, ver a Maribel disfrutar de cualquier cosa, de mis nietos, una palabra amigable, un paseo, comprar alguna prenda de ropa, sentir que Maribel es importante para mí, y yo para ella. No necesitamos más, bueno sí que a mis hijos les vaya bien.
Mi vida no tiene interés cómo para dedicarle un libro, o una biografía, simplemente es mi vida algo que solo a mí compete, no he hecho nada importante, trascendental o arriesgado que merezca ser contado.
Lo único extraordinario es que he compartido mi vida con Maribel desde los 16 años y eso es un motivo de legítimo orgullo. Aunque debo decir que me conozco bien y sabía desde el primer día que la vi que sería y ha si ha sido, la única mujer de mi vida.









No hay comentarios:

Publicar un comentario